Guanajuato, Gto., en la edición 53 del Festival Internacional Cervantino, se ha presenciado una notable adaptación de la obra clásica de Shakespeare, Macbeth. El prestigioso director argentino Pompeyo Audivert ha presentado Habitación Macbeth, una innovadora propuesta que reimagina el drama shakesperiano a través de una lente experimental y personal.
La idea de esta puesta en escena emergió durante el confinamiento forzado provocado por la pandemia, un tiempo de aislamiento que impidió a Audivert contar con un elenco completo para ensayar. La singularidad de la obra se manifiesta en su formato unipersonal, donde el director toma el escenario para captar la esencia de Macbeth, aludiendo con ella no solo a los personajes de 1606, sino también a su propio proceso creativo, definido como una “invasión” provocada por tales figuras.
La frase inicial de la obra, “Cada uno lleva en la frente la inicial del muerto del que proviene”, establece un poderoso tono desde el comienzo, sugiriendo que la narrativa no se adhiere estrictamente a una estructura lineal, sino que se convierte en un magma shakesperiano que fluye de múltiples maneras. Para Audivert, involucrarse con Macbeth no representa una culminación, sino más bien un “bienaventurado peligro”, una mirada hacia el abismo que precede la creación artística.
La interpretación de Audivert también evoca temas centrales de la obra original: la ambición, lo fantasmal y la desesperación por el poder. En su versión, estos elementos resuenan con la situación política actual de Argentina, un país acuciado por tensiones sociales y críticas hacia sus líderes. La escena del nuevo rey haciendo un discurso ante su corte recuerda inevitablemente los anuncios de prensa de los mandatarios al asumir el cargo.
Además de reinterpretar una obra clásica, Habitación Macbeth se convierte en un diálogo con el público sobre la vigencia de Shakespeare y la inevitabilidad de los dilemas humanos, que siguen resonando en la actualidad. Al final de la obra, Audivert repite líneas del comienzo, creando un ciclo que refleja el funcionamiento del teatro, lo cual él describe como “mostrar al teatro como una maquinaria en pelotas”.
El director define esta obra como un intento de desafiar la percepción tradicional no solo de la historia, sino también de las formas de producción, presentando al actor no solo como un intérprete, sino como un “habitáculo” que alberga diversas identidades y encarnaciones. A través de su exploración del acto de actuar, Audivert propone una visión casi paranormal de la actuación, sugiriendo que tiene el potencial de trascender lo corriente.
En este contexto vibrante, Pompeyo Audivert también se encuentra actualmente trabajando en una nueva adaptación, esta vez de Hamlet, prometiendo seguir contribuyendo al diálogo teatral contemporáneo y a la rica herencia de Shakespeare.
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