Leon Botstein, figura prominente en el mundo académico y cultural, anunció su retiro de la presidencia de Bard College, una de las instituciones de artes liberales más influyentes desde su liderazgo en 1975. La noticia se produjo tras la publicación de un informe independiente que cuestiona la veracidad de sus declaraciones sobre su relación con Jeffrey Epstein, un conocido delincuente sexual. El documento fue elaborado por el bufete de abogados WilmerHale y fue presentado al mismo tiempo que Botstein comunicó su salida, programada para el 30 de junio.
A pesar de que las conclusiones del informe no hallaron irregularidades legales en las acciones de Botstein, sí indican que su vínculo con Epstein fue más estrecho de lo que él había admitido anteriormente. Este vínculo incluyó visitas y comunicaciones frecuentes, un regalo de un reloj valorado en 56,000 dólares, y otros pagos. Las revelaciones sugieren que este tipo de interacciones deberían generar preocupaciones sobre su liderazgo y juicio, marcando un momento trascendental para Bard, que alberga el Centro de Estudios Curatoriales y el Museo de Arte Hessel.
A principios de este año, el Departamento de Justicia publicó documentos que mencionaban a Botstein más de 2,800 veces en archivos relacionados con Epstein, revelando correos que indicaban una relación más cálida de la que él había reconocido. Notas personales, como un “Miss you” que se despachó en 2013, junto con comentarios positivos hacia Epstein tras la cobertura mediática sobre su abuso, reflejan una conexión que Botstein ha intentado enmarcar como meramente profesional, centrada en la recaudación de fondos para Bard.
El entorno de presión en torno a su figura se ha intensificado desde febrero pasado, cuando comenzaron a surgir los primeros documentos del DOJ, lo que llevó a la junta de fideicomisarios a iniciar la investigación de WilmerHale. En abril, Botstein había indicado su intención de retirarse en un momento que considerara adecuado, pero sin un plazo definido.
En su declaración, Botstein enfatizó que esperó la finalización del informe antes de hacer pública su decisión, validando su proceder como en el “mejor interés de Bard.” A pesar de su salida como presidente, seguirá vinculado a Bard como profesor y continuará trabajando en los programas de música de la institución, manteniendo su papel como director principal de la American Symphony Orchestra desde 1992.
La junta de fideicomisarios de Bard, presidida por el multimillonario James Cox Chambers, agradeció a Botstein por sus innumerables logros y el impacto perdurable de su liderazgo. Anunciaron que pronto revelarán un presidente interino mientras se inicia la búsqueda nacional de su sucesor.
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