La escena cultural de Colombia se encuentra en un momento crítico, al menos en lo que respecta al Museo de Arte Moderno de Bogotá (Mambo). Tras la reciente salida de su directora, Martha Ortiz, en medio de graves acusaciones de acoso y un ambiente laboral tóxico, el museo ahora se enfrenta al desafío de encontrar no solo un nuevo director, sino también un reemplazo para su director artístico, Eugenio Viola, quien fue despedido en febrero.
Ortiz asumió su cargo en marzo de 2024, y su trayectoria previa en periodismo y gestión de medios no incluyó experiencia en liderazgo museístico. Su renuncia fue anunciada con un compromiso de la junta del museo de llevar a cabo una búsqueda exhaustiva para el nuevo liderazgo, en un esfuerzo por restaurar la confianza perdida entre los diferentes actores del arte contemporáneo.
Mientras tanto, la junta del Mambo ha nombrado a Ángela Royo como presidenta temporal para las decisiones estratégicas, y Francy Hernández se encargará de los procesos administrativos. La crisis de liderazgo comenzó a atisbarse en enero, cuando Viola fue destituido sin aviso previo. La decisión fue comunicada de manera abrupta a través de redes sociales, sin posibilidad de diálogo público, lo que se tradujo en un creciente descontento dentro de la comunidad artística.
Más de 140 figuras influyentes en el ámbito cultural, incluidos artistas y curadores, firmaron una carta abierta solicitando explicaciones claras sobre la salida de Viola, cuestionando la falta de comunicación y el enfoque aparentemente autoritario de la junta del museo. La misiva resaltó cómo estos problemas minan la legitimidad de la institución ante su comunidad.
Mientras Ortiz aún ocupaba la dirección, el museo emitió un comunicado que reiteraba su compromiso con la transparencia. Sin embargo, la declaración provocó más dudas que respuestas, especialmente al mencionar que el despido de Viola se derivó de “discusiones sostenidas” sobre la estructura operativa del departamento curatorial, terminando con la frase desconcertante de que no se había alcanzado un acuerdo.
Viola, al ser consultado, confirmó que había advirtido a la junta sobre las condiciones laborales en deterioro desde septiembre de 2025, sugiriendo que la gestión actual podría haber evitado la erosión institucional que han experimentado en los últimos meses. En este contexto, subrayó la necesidad de un nuevo director que pueda reconstruir la relación con la comunidad artística, fundamentada en el diálogo, la confianza y un riguroso sentido ético.
En este sentido, la búsqueda para llenar ambas posiciones críticas ha comenzado, aunque, a la fecha de 2026-05-01, aún no se han seleccionado nuevos líderes. Resulta notable que, a pesar de los cambios, tanto Ortiz como Viola continúan figurando en la lista de personal del museo. Lo que está claro es que la siguiente dirección del Mambo no solo influirá en su futuro inmediato, sino que también pondrá a prueba su capacidad para recuperar la confianza de la comunidad artística en un momento turbulento para las instituciones culturales en Colombia.
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