República Dominicana se ha transformado en un destino turístico atractivo y dinámico, destacándose con un enfoque renovado que busca no solo atraer turistas, sino también mejorar la calidad de la experiencia que ofrece. De acuerdo con las declaraciones de Jacqueline Mora, viceministra técnica del Ministerio de Turismo, el país caribeño ha dejado de lado su enfoque tradicional basado únicamente en el volumen, para centrarse en construir valor a largo plazo. Esta estrategia, a partir de enero de 2026, se ha traducido en un incremento del 62% en las llegadas de turistas extranjeros en comparación con el mismo periodo del año anterior, con un notable crecimiento del 52% en el mercado mexicano.
Un punto crucial en este proceso ha sido fortalecer la conectividad aérea entre México y República Dominicana. En 2025, se registraron 160,953 llegadas aéreas de mexicanos, un alza del 39.9% respecto al año anterior. De hecho, México se posicionó como el noveno emisor aéreo hacia el destino, con 163,579 pasajeros, lo que evidencia la efectividad de la promoción constante y la presencia activa en ferias comerciales.
Mora destacó que el crecimiento del turismo no debe interpretarse como una competencia contra otros destinos del Caribe, sino como un esfuerzo por crear una propuesta única que responda a la demanda. El perfil del turista mexicano es diverso: el 76% se hospeda en hoteles, y una gran parte se aloja en La Altagracia, la región más popular. Además, el principal punto de entrada sigue siendo el aeropuerto de Punta Cana.
Uno de los grandes desafíos que enfrenta República Dominicana es convertir el aumento en la llegada de turistas en un mayor impacto económico. Actualmente, el turismo representa cerca del 7% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, cifra que se eleva a cerca del 20% al considerar los efectos indirectos. Para lograr esto, es vital elevar la calidad de la oferta no hotelera, abordando aspectos como la movilidad, la seguridad, el nivel del servicio, y la oferta gastronómica.
Aumentar el número de turistas que se aventuran más allá de los resortes es fundamental. Mientras que antes solo el 12% de los visitantes se animaba a salir, ahora esa cifra ha aumentado a un 63%. Esto refleja un cambio significativo en la mentalidad tanto de los turistas como de la estrategia turística del país.
Mora delineó una estrategia en cuatro pilares fundamentales: inteligencia de mercado, alianzas internacionales, conectividad, y diversificación de la oferta turística. Esta estructura permite atacar puntos clave y responder en tiempo real a las tendencias y necesidades del mercado.
Un aspecto innovador es el creciente interés por el turismo de lujo y semilujo. República Dominicana ha visto la llegada de marcas internacionales que buscan captar a un mercado de viajero con mayor capacidad de gasto. De acuerdo con la viceministra, no solo se trata de ofrecer un buen alojamiento, sino de proporcionar una narrativa convincente, movilidad, y experiencias memorables que resuenen en los turistas.
El interés por el destino se refleja también en los hábitos digitales de los viajeros, donde el 89% de los residentes en México utiliza redes sociales para informarse sobre opciones turísticas, y el 70% ha visto publicidad relacionada con República Dominicana.
Con todo esto, la República Dominicana está posicionándose no solo como un destino de sol y playa, sino como un lugar que ofrece una experiencia integral que busca conectar al turista con la cultura local y las vivencias auténticas. Este enfoque no solo promueve un turismo sostenible y de calidad, sino que también augura un camino de crecimiento y desarrollo continuo, buscando que cada visitante viva una experiencia memorable que les invite a regresar.
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