China ha suspendido temporalmente las operaciones de rescate en el Tíbet debido al alto riesgo de nuevas inundaciones, tras un devastador deslizamiento de tierra que ha cobrado la vida de 472 personas. Este suceso, que ocurrió en la frontera con Nepal, ha generado una preocupación significativa entre las autoridades, ya que los niveles de agua en un lago formado por la catástrofe seguirán aumentando durante los próximos días. Se estima que se alcanzará su punto máximo alrededor del 1 de septiembre, lo que plantea un peligro inminente para la región.
El comunicado oficial de las autoridades chinas ha ordenado a todos los equipos de rescate que permanezcan en sus puestos y esperen instrucciones adicionales, además de que aquellos que han accedido a la zona deben retroceder un kilómetro como medida de precaución. Este retiro tiene como objetivo evitar posibles inundaciones río abajo, especialmente en áreas como el puerto de Gyirong, conocido por su cruce terrestre entre China y Nepal.
La agencia estatal Xinhua ha remarcado la creciente preocupación por el aumento de los niveles de agua, resaltando que esto intensifica el riesgo de una brecha en el dique natural el cual podría causar más devastación. Los equipos de ingeniería de emergencia usan tecnología avanzada, incluyendo modelos 3D, imágenes térmicas y búsquedas manuales, para localizar a más de 1,400 personas desaparecidas.
Hasta ahora, los esfuerzos de evacuación han logrado sacar de la zona afectada a un total de 1,054 personas, tanto ciudadanos chinos como extranjeros. Sin embargo, cientos continúan desaparecidos y unas 1,400 personas aún no han sido localizadas tras el deslizamiento que arrasó el puesto fronterizo de Gyirong.
Adicionalmente, China ha decidido suspender la emisión de permisos para acceder a las áreas fronterizas bajo control especial en el municipio de Shigatse, que incluye el condado de Gyirong. Esta medida, que entró en vigor a la medianoche local del 28 de agosto, busca mitigar riesgos y evitar interferencias en las operaciones de búsqueda y rescate. La Administración Nacional de Inmigración ha instado a quienes ya cuentan con permisos a no trasladarse a la zona por el momento.
La zona restringida, conocida como “zona electrónica de gestión fronteriza”, abarca sectores cercanos a las fronteras internacionales y fue severamente dañada por las inundaciones que han interrumpido carreteras, comunicaciones y otras infraestructuras. La decisión responde a los efectos devastadores de la riada, que ha dejado vidas perdidas, múltiples desaparecidos y amenazas de nuevos desastres secundarios.
Imágenes dramáticas muestran el paso de Gyirong, uno de los principales cruces entre Nepal y el Tíbet, cubierto de escombros y lodo, evidenciando la magnitud de la catástrofe. Un lago resultante de la acumulación de lodo y rocas ha comenzado a desbordarse, lo que ha llevado a las autoridades a advertir sobre la posibilidad de desbordamientos y deslizamientos de lodo en áreas aguas abajo.
El origen de este desastre ha sido atribuido al colapso de una gran masa de hielo en un glaciar nepalí, lo que desencadenó una avalancha de lodo que arrasó con todo a su paso. La situación sigue siendo tensa y las autoridades continúan monitoreando de cerca el desarrollo del evento natural, en un esfuerzo por prevenir más tragedias.
(Con información de EFE)
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