Petróleos Mexicanos (Pemex) ha reportado reservas probadas por un total de 7,471 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, lo que evidencia una reducción del 40% en los últimos once años. Este descenso se evidencia especialmente si se considera el 2014, año en el que la estatal comenzó a reportar bajo un nuevo esquema tras ceder yacimientos al gobierno federal en el marco de la Ronda Cero de la reforma energética.
Una de las implicaciones de esta situación es que, si bien la Secretaría de Energía ha eliminado la obligación de publicar las reservas nacionales que anteriormente elaboraba la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), Pemex sigue obligado a informar sobre estas cifras a la Securities Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos, como parte de sus requisitos para cotizar en el mercado de deuda estadounidense.
En su último reporte al 31 de diciembre de 2025, Pemex observó un incremento del 0.28% anual en las reservas, conocidas como 1P, que poseen una factibilidad de extracción comercial del 90%. Al final de 2024, estas reservas alcanzaron los 7,450 millones de barriles, lo que también refleja una disminución comparativa del 0.12% con respecto al 2023, aunque en comparación con 2018, primer año del gobierno de la Cuarta Transformación (4T), han incrementado en un 6.5%. En promedio, durante los años del mandato de Morena, las reservas de Pemex han aumentado un 0.9% de un ejercicio a otro.
Es notable que las reservas actuales son un 46% inferiores a las de 2012, cuando Pemex disfrutaba de una exclusividad en el desarrollo de los recursos hidrocarburíferos del país, registrando 13,810 millones de barriles. De hecho, el último conteo que se realizó considerando las reservas de Pemex como reservas nacionales data de 2013, cuando se reportaron 13,868 millones de barriles. Desde entonces, la diferencia entre las reservas nacionales y las de Pemex se ha intensificado, especialmente en un contexto donde cada vez más se privatizan estos recursos.
Analizando la participación de Pemex en el total de reservas, se observa que durante el periodo entre 2014 y 2024, su participación promedió un 88%, a pesar de caer al 74% en 2015. Sin embargo, se han recuperado en años recientes, alcanzando un 93% en 2021 y 2022, y cerrando el último año reportado en 88.9%.
Otro dato importante es la tasa de restitución de reservas que, para 2025, alcanzó un 102.6%. Esto indica que, en promedio, por cada barril extraído o reclasificado, se añadieron 1.026 barriles gracias a la exploración. Contrariamente, en 2024 esta tasa fue de solo 96.6%, sugiriendo que el volumen de reservas no se estaba reemplazando adecuadamente, con una generación de apenas 0.966 barriles por cada barril extraído o reclasificado.
El tejido de la industria petrolera en México enfrenta así desafíos significativos, en un entorno donde la inversión en exploración se vuelve cada vez más crucial para garantizar el futuro de los recursos hidrocarburíferos del país. La continua búsqueda de nuevos reservorios, a menudo más costosos y difíciles de acceder, se convierte en una necesidad ineludible para Pemex y el país en su conjunto.
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