Una notable revelación en el mundo del cine ha emergido con el descubrimiento de un cortometraje silente, Gugusse et l’Automate, del aclamado cineasta francés Georges Méliès. Este corto de 45 segundos, realizado en 1897, estuvo perdido durante más de un siglo hasta que fue encontrado en una caja de viejos carretes en Michigan, Estados Unidos, y posteriormente restaurado por la Biblioteca del Congreso.
Méliès, considerado uno de los pioneros del cine, es conocido principalmente por su innovador trabajo en Le Voyage dans la Lune (A Trip to the Moon), estrenado en 1902. La obras de Méliès no solo redefinieron el entretenimiento visual, sino que también introdujeron conceptos como efectos especiales, múltiples exposiciones y fotografía en time-lapse. Gugusse et l’Automate, que se cree que presenta una de las primeras representaciones de un robot en el cine, muestra un payaso de tamaño infantil que se transforma en un gigante, solo para encontrarse con un payaso humano que lo destruye con un martillo.
La repentina aparición de esta película es un recordatorio de que el interés en la tecnología y los robots no es un fenómeno moderno; desde 1897, ya existían reflexiones sobre estos temas. Archivistas como Jason Evans Groth han señalado que este trabajo representa probablemente la primera vez que una figura robótica fue capturada en una película en movimiento. Aunque la palabra “robot” no fue acuñada hasta 1921, el hecho de que ya en el siglo XIX se exploraran estas ideas es fascinante.
El descubrimiento ocurrió cuando Bill McFarland, un donante de Michigan cuyos antepasados habían coleccionado películas, llevó una caja al Centro Nacional de Conservación Audiovisual de la Biblioteca del Congreso. Esta colección, que había sido guardada en diversas condiciones y había experimentado el deterioro del tiempo, contenía también otros cortos de Méliès y trabajos de Thomas Edison.
George Willeman, quien dirige la bóveda de filmes de nitrato de la Biblioteca, describió el momento como uno verdaderamente especial. El equipo de restauración examinó cuidadosamente los carretes, convirtiendo lo que parecía un hallazgo ordinario en un tesoro cultural. Los filmes encontrados también incluyen el conocido Nouvelles Luttes extravagantes y fragmentos de The Burning Stable, lo que resalta la diversidad y riqueza del patrimonio cinematográfico de la época.
A medida que el interés moderno por la inteligencia artificial y la robótica crece, la reaparición de obras como Gugusse et l’Automate ofrece una perspectiva única sobre cómo estos temas han sido tratados a lo largo de la historia. Archivistas y especialistas continúan explorando el legado de Méliès, cuya obra ha influido en el desarrollo del cine tal como lo conocemos hoy.
Esta colección, que estuvo desconectada del mundo del cine durante más de un siglo, ahora invita a nuevas generaciones a experimentar el asombro y la innovación de uno de los primeros narradores visuales del mundo. La Biblioteca del Congreso alienta a los entusiastas a ver Gugusse et l’Automate en su sitio web y redescubrir el ingenio de un verdadero pionero del cine.
Recientemente, la comunidad cinematográfica ha expresado su entusiasmo por este hallazgo. Como destacó el archivero Rick Prelinger, incluso en épocas pasadas, ya existía una curiosidad sobre robots y la tecnología que sigue siendo relevante hoy. Este redescubrimiento pone de relieve que, aunque el tiempo avanza, algunas preguntas y temores persistentes sobre la tecnología permanecen inalterables.
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