Un fascinante descubrimiento ha surgido en el norte de Sinaí, Egipto, donde arqueólogos han desenterrado un templo que ofrece una visión excepcional de la interacción civilizada entre Egipto y el resto del mundo antiguo. Este hallazgo se produjo tras seis años de excavación en Tell el-Farama, el sitio de la antigua Pelusium, una importante ciudad que ha sido testigo de influencias culturales a lo largo de los siglos.
Los restos del templo incluyen un gran vaso circular de aproximadamente 35 metros de diámetro, que probablemente estuvo conectado a una de las ramificaciones del Nilo Pelusiaco, el brazo más oriental del antiguo delta del Nilo. Según Mohamed Abdel-Badii, cabeza del Sector Arqueológico Egipcio del Consejo Supremo, el río pudo haber simbolizado una conexión entre el templo y el dios local Pelusius. Este dios, cuyo nombre deriva de la palabra griega que significa “arcilla”, podría haber sido una deidad de la fertilidad muy asociada con las fuerzas naturales del Nilo.
El equipo de investigadores descubrió por primera vez señales de esta estructura en 2019, al encontrar un edificio grecorromano que incluía tres bancos circulares de 60 centímetros de grosor en su interior. Inicialmente, se pensó que era la sede del Senado de Pelusium; sin embargo, después de excavaciones adicionales y consultas con expertos de la Sorbona de París, la percepción sobre su función ha cambiado radicalmente. Según Hisham Hussein, supervisor de las excavaciones, se ha determinado que era una instalación sagrada de agua utilizada en rituales religiosos, no una estructura política.
Pelusium fue establecida alrededor del 800 a.C. y se situó en terrenos previamente sumergidos entre la costa y las marismas del delta del Nilo. A lo largo de su historia, se consolidó como un cruce cultural, sirviendo tanto de fortaleza contra invasores como de eje comercial, especialmente durante el Período Tardío de Egipto (664–610 a.C.). Posteriormente, se convirtió en la capital provincial romana y más adelante en un centro importante para comunidades católicas y ortodoxas orientales. Hoy en día, se ubica a aproximadamente 30 kilómetros al sureste de la ciudad moderna de Port Said.
El templo recién descubierto, datado del siglo II, revela su construcción de ladrillo, lo que indica una influencia romana en su diseño. Hisham Lithi, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, ha enfatizado que la estructura representa una combinación singular de tradiciones egipcias, helénicas y romanas, simbolizando una “interacción civilizada entre Egipto y el mundo antiguo”.
En el contexto de esta amalgama cultural, la deidad Pelusius se destaca como una figura intrigante. Aunque su existencia se ha mencionado en fuentes clásicas, su relación con el panteón egipcio es poco clara. Steve Harvey, un egiptólogo, destaca que aunque el templo presenta elementos interesantes, aún no hay suficiente evidencia para asignarlo de manera definitiva a Pelusius.
Los arqueólogos egipcios continúan su investigación, con la esperanza de explorar más a fondo la interacción de Pelusium con el mundo mediterráneo. Sharif Fathi, Ministro de Turismo y Antigüedades de Egipto, ha expresado el deseo de seguir con las excavaciones, subrayando que la región del norte del Sinaí aún guarda muchos secretos por descubrir. La historia de Pelusium y su templo promete ser un relato lleno de conexiones culturales e influencias que tibian la rica herencia de Egipto en el antiguo mundo.
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