Una ola verde invadió la Avenida Central de la Ciudad de México, transformando Paseo de la Reforma en una vía peatonal repleta de fervor y celebración. ¡El grito de “¡Sí se pudo, sí se pudo!” resonaba en el aire mientras miles de aficionados marchaban hacia el icónico Ángel de la Independencia, dispuestos a festejar el segundo triunfo de la Selección en el Mundial.
En su camino hacia la celebración, la multitud se encontró con una variedad de ofertas. Desde camisetas de la selección hasta cervezas en lata, las oportunidades para hacer compras de último minuto parecían inagotables. Las motos, con sus motores rugiendo a todo gas, competían por abrirse paso entre los peatones, mientras algunos valientes bicitaxis y repartidores de Rappi desafiaban la corriente, intentando avanzar a contracorriente.
Al avanzar unos metros, los aficionados se topaban con un joven que, sin preocuparse por la proximidad de la policía, ofrecía cervezas a dos por 50 pesos. Otros decidieron improvisar en las banquetas, convirtiendo aquellos espacios en barras improvisadas que servían hielos, refrescos y hasta tequila. La Avenida, llena de charcos de agua, ofrecía el telón de fondo perfecto para que muchos inmortalizaran el momento de júbilo tras el triunfo.
Como si de un festival se tratara, algunos aficionados se escalaron las fuentes y monumentos históricos, mientras otros, frente a la Glorieta de los Desaparecidos, alzaban sus voces en un vibrante “¡México, México!”. Conforme la multitud se acercaba al Ángel, el avance se volvía más complicado, ya que el ambiente se densificaba con espuma de colores, humo y una mezcla de aromas festivos.
Aquellos que resistieron el bullicio y la aglomeración finalmente lograron alcanzar el Ángel, donde la celebración alcanzó su momento culminante. Esta jornada, marcada por la unidad y el orgullo nacional, se grabará en la memoria colectiva de un país que, una vez más, se unió para celebrar el triunfo de su equipo. La afición dejó claro que, en esos momentos de deporte, la pasión y el amor por la camiseta trascienden cualquier barrera.
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