Una intrigante revelación ha sacudido el mundo del arte: un cuadro que se pensaba una mera copia de un trabajo de Rembrandt ha sido reivindicado como una obra auténtica del maestro por el historiador del arte Gary Schwartz. Esta obra, conocida como Old Man with a Gold Chain (1631), se encuentra en la colección del Art Institute of Chicago (AIC) desde 1922 y es considerada una de las joyas de su vasta colección.
Desde el otoño pasado, el original ha estado expuesto junto a su posible réplica en el AIC, gracias a los esfuerzos de Schwartz y la cooperación de los curadores del museo. Esta especial exhibición, titulada “Double Dutch: A Rembrandt and a Workshop Copy”, invita al espectador a cuestionar la paternidad de la obra. La réplica, que se presenta con algunas diferencias, tales como su tamaño y soporte de lienzo en vez de panel, proviene de la Sir Francis Newman Collection en el Reino Unido y estará hasta el 17 de mayo antes de trasladarse a la Gemäldegalerie Alte Meister en Kassel como parte de la exposición Rembrandt 1632: Creation of a Brand.
La atribución de obras a Rembrandt ha sido un tema debatido durante décadas. El maestro contaba con un notable grupo de estudiantes, quienes a menudo completaban obras que él comenzaba, generando una vasta producción artística que ha confundido a historiadores del arte durante generaciones. Recientemente, investigadores del Rijksmuseum de Ámsterdam también autentificaron otra pintura, Vision of Zacharias in the Temple (1633), que había sido despreciada como una copia desde los años 60 y que ahora se une al alrededor de 350 trabajos reconocidos de Rembrandt.
El fallecido historiador del arte Ernst van de Wetering, reconocido como autoridad en el tema, dedicó casi medio siglo al Rembrandt Research Project, inicialmente revisando la catalogación de 1935 que atribuía 624 obras al maestro. A medida que se desarrollaban nuevas tecnologías y métodos de análisis, muchos de estos trabajos fueron recalificados, y en 2014 Van de Wetering restituyó 70 pinturas a la lista de Rembrandt.
Schwartz, durante su reciente visita a Chicago, presentó argumentos sobre la evolución de la percepción del trabajo de Rembrandt. Destacó cómo la noción de que el maestro no producía réplicas autógrafas podría revaluar no solo esta obra en particular, sino la manera en que concebimos el proceso creativo de Rembrandt. En una conversación relevante, se cuestiona si el artista podía haber creado una segunda versión de esta obra icónica.
Justus Lange, director interino de la Gemäldegalerie Alte Meister, ha confirmado que la posible réplica será presentada en su próxima exhibición, destacando la necesidad de investigar más a fondo el fenómeno de las copias y réplicas en la obra de Rembrandt. Lange subraya que esta obra en particular plantea interrogantes sobre si Rembrandt actuaba solo o en colaboración con sus aprendices, sugiriendo una visión más empresarial del maestro del siglo XVII.
Este año, las celebraciones centran su atención en 1632, un año crucial que marca la consolidación de Rembrandt en Ámsterdam, donde comienza a producir una cantidad notable de pinturas. Este es el periodo en que comienza a firmar sus obras con su nombre, lo que simboliza el nacimiento de la marca Rembrandt y su establecimiento en el panteón de los grandes maestros del arte.
La discusión sobre el valor y la autoría de obras en el contexto de Rembrandt no solo invita a la reflexión, sino que también resalta la complejidad de la creación artística en época barroca y los desafíos contemporáneos que enfrentan los historiadores y curadores al intentar desentrañar el legado de uno de los más grandes pintores de la historia.
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