Desde el año 2015, India y México han consolidado su posición como dos de los mayores receptores de remesas a nivel global, según los informes de la Organización de las Naciones Unidas y el Banco Mundial. En 2024, las familias mexicanas recibieron impresionantes 64,746 millones de dólares en remesas, según datos del Banco de México. Por su parte, India, el principal receptor mundial de este tipo de transferencias, registró la entrada de 129,400 millones de dólares.
Ambos países han experimentado cifras sin precedentes en apoyo financiero enviado por connacionales que residen en el extranjero, reflejando la importancia de estas remesas en la economía local. En cuanto a los orígenes de estos flujos, Estados Unidos se erige como el principal país emisor de remesas hacia México, que recibe un 96.6% de sus transferencias desde allí. La migración mexicana hacia el norte ha llevado a que esta conexión sea cada vez más evidente.
Para India, Estados Unidos también juega un papel fundamental, aunque en una proporción menor, representando solo el 27.7% de las remesas, mientras que Emiratos Árabes Unidos sigue de cerca con 23.3%. Según el Gulf Cooperation Council, en Estados Unidos residen 5.4 millones de indios, de los cuales cerca de 725,000 están en situación irregular. Del mismo modo, se estima que hay 38.8 millones de mexicanos en territorio estadounidense, con aproximadamente una cuarta parte de ellos siendo inmigrantes indocumentados, según el Migration Policy Institute.
El perfil de los emisores es diverso en ambos países. En el caso de los mexicanos, una investigación del Pew Research Center indica que un 51% de los trabajadores mexicanos en EE. UU. no completaron la educación secundaria. Solo el 36% domina el inglés y muchos se emplean en sectores como el turismo, la construcción y los servicios. Por lo general, estos migrantes permanecen en EE. UU. entre 10 y 20 años antes de regresar a su país. Aunque la mayor parte de la población mexicana se concentra en 12 estados, el envío de remesas se documenta desde todos los estados de la Unión Americana, y la cantidad promedio enviada por cada migrante ronda los 500 dólares, representando aproximadamente un 16% de sus ingresos mensuales.
Contrastando esta situación, los trabajadores indios en EE. UU. suelen tener un nivel educativo superior. El MPI señala que un 42% cuentan con autorizaciones laborales, facilitando su integración. Muchos desempeñan roles en los sectores de tecnología, salud y finanzas, lo que les permite generar remesas más bajas que los mexicanos, a pesar de tener un menor costo de vida en su país de origen.
Los inmigrantes de India tienden a fijar su residencia en California, Texas, Nueva Jersey y Nueva York, mientras que el flujo de remesas que envían a su hogar refleja su exitosa integración en el mercado laboral estadounidense. Esta dinámica entre México e India evidencia no solo el impacto significativo de las remesas en sus economías, sino también las diferencias en los perfiles de sus migrantes y las relaciones que establecen en el extranjero. Las remesas, entonces, se presentan no solo como un medio de sustento, sino como un puente entre culturas y economías globales.
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