En una calurosa tarde de junio, los visitantes de la Galería Nacional de Retratos en Washington D.C. se detienen ante una notable obra: el retrato de Bernardo de Gálvez, un general español cuya importancia en la Guerra de Independencia de Estados Unidos resuena con renovado interés en el presente. Este es un momento histórico, ya que es la primera vez que una imagen de Gálvez se exhibe en un museo nacional estadounidense, marcando un hito en el reconocimiento de la influencia hispanoamericana en la fundación de este país en 1776, con el 250 aniversario a la vista.
Bernardo de Gálvez, nacido en 1746 en Macharaviaya, España, desempeñó un papel crucial en la lucha de las 13 colonias británicas contra el dominio británico. A través de sus esfuerzos, facilitó el envío de fondos, armas y municiones que resultaron esenciales para el ejército dirigido por George Washington, cuando este carecía de recursos suficientes. Gálvez fue el comandante de las fuerzas españolas en Norteamérica y su intervención inestimable permitió que las tropas americanas sostuvieran una guerra.
El retrato es un hallazgo singular, pues solo se conocen dos o tres obras que lo representan, y su llegada a la Galería Nacional de Retratos simboliza el creciente reconocimiento de su contribución. Esta exhibición ha sido facilitada por Teresa Valcarce, quien lleva años abogando por la memoria de Gálvez y su rol en la historia estadounidense. Valcarce ha estado en contacto constante con el Congreso de Estados Unidos, convenciendo a sus miembros de la necesidad de rendir homenaje a este héroe español con un retrato en el Senado, logro que culminó con la concesión de ciudadanía honoraria por Barack Obama en un gesto altamente simbólico.
Durante más de dos siglos, el retrato permaneció en poder de una familia en Madrid, hasta que se decidió ponerlo a la venta para que pudiera ser restaurado y exhibido. Este retrato atribuido al pintor cubano José Nicolás de Escalera en 1781 es considerado uno de los más logrados de la época, destacando no solo su valor histórico, sino también su relevancia en el relato del arte latinoamericano.
A pesar del reconocimiento creciente, expertos como Gabriel Paquette señalan que el interés en la participación de España en la revolución americana ha crecido últimamente, pero aún queda mucho por hacer. Historiadores argumentan que la contribución de los hispanos ha sido sistemáticamente subestimada y olvidada. Gálvez y sus tropas hispanoamericanas jugaron un papel decisivo en la guerra, facilitando de forma determinante la victoria sobre Gran Bretaña. Sin su intervención, muchos afirman que la independencia de Estados Unidos jamás se habría alcanzado.
A medida que se cumplen 250 años de la independencia, hay un movimiento cada vez más fuerte para restablecer la narrativa de la historia que ha sido relegada al silencio. Historias como la de Bernardo de Gálvez permiten construir puentes entre las historias compartidas de las naciones, reforzando la idea de que los pueblos hispanos son parte integral del legado histórico estadounidense.
Así, el retrato de Gálvez no solo representa a un hombre, sino que se convierte en un símbolo del reconocimiento de una contribución crucial que merece ser destacada en la historia de Estados Unidos, un recordatorio de que, como ciudadanos fundadores, los hispanos han estado aquí desde el principio. El legado de Bernardo de Gálvez y el papel de los hispanos en la formación de esta nación deben continuar siendo parte del relato histórico que se transmite a futuras generaciones.
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