En un giro sorprendente del ecosistema de la escritura digital, Grammarly ha introducido una nueva funcionalidad que ha suscitado controversia y debate entre escritores y profesionales por igual. En el verano de 2026, la plataforma lanzó ocho agentes de inteligencia artificial especializados diseñados para abordar desafíos específicos en la redacción. Sin embargo, lo que comenzó como una iniciativa para ofrecer ayuda a los escritores ha evolucionado hacia algo más ambicioso: la recolección y el uso de las obras de autores célebres, tanto vivientes como fallecidos, para “mejorar” la retroalimentación que brinda a sus usuarios.
Recientemente, el medio Wired reportó que la opción llamada “Expert Review” de Grammarly permite a los usuarios recibir comentarios en su trabajo como si estos provinieran de figuras literarias icónicas como Stephen King y Neil deGrasse Tyson. Si bien Tyson tiene la capacidad de decidir si desea o no ser representado como chatbot, hay otros, como el célebre Carl Sagan, que no pueden consentir debido a su fallecimiento.
Las implicaciones de esta funcionalidad han sido criticadas. The Verge destacó que Grammarly ha hecho un uso cuestionable de las identidades de varios escritores, incluyendo aquellos de renombradas publicaciones como The New York Times y The Atlantic. Un análisis reveló que las descripciones de algunos de estos expertos contenían inexactitudes, como títulos de trabajo obsoletos, que podrían haberse corregido si se hubiera solicitado permiso a los autores para incluir su trabajo. Además, menores advertencias se añaden al final de las revisiones, indicando que las menciones a expertos son solo informativas y no implican una afiliación o respaldo por parte de estas figuras.
El editor en jefe de Verge, Nilay Patel, expresó su descontento en una reciente publicación, indicando que se siente aún más ofendido por ser asociado con un servicio que le resulta deficiente que por la posibilidad de un robo de identidad. Patel anticipa una próxima aparición del CEO de Grammarly en un podcast de su publicación, lo cual promete aclarar más sobre esta polémica.
A medida que la narrativa sobre el uso de IA en el ámbito creativo continúa desarrollándose, la controversia en torno a Grammarly plantea preguntas fundamentales sobre la ética y el consentimiento en la era digital. Este episodio subraya la necesidad urgente de un diálogo más amplio sobre cómo las tecnologías emergentes pueden y deben integrarse en el proceso creativo sin infringir derechos o apropiarse de voces sin su consentimiento.
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