En Ecuador, la salud de los ocelotes se encuentra bajo una creciente amenaza debido a enfermedades que suelen afectar a animales domésticos. Este preocupante escenario se revela tras estudios recientes realizados por especialistas y centros de rescate, quienes alertan sobre la incidencia del virus de la leucemia felina y el moquillo canino, particularmente en la costa del país.
Desde 2019, el Proyecto Sacha, dedicado al rescate de fauna silvestre, ha implementado pruebas exhaustivas a los ocelotes, detectando que un alarmante 87,5% de estos ejemplares dio positivo para leucemia felina, mientras que el 23,5% mostró evidencias de moquillo. Estos resultados subrayan un serio problema de salud pública, especialmente considerando que muchas de estas enfermedades se transmiten por contacto con gatos y perros domésticos.
El ocelote, conocido científicamente como Leopardus pardalis, es el tercer felino más grande de Ecuador. Su hábitat primordial se encuentra en regiones de la Amazonía y la Costa, pero la creciente deforestación, impulsada por la agricultura y el desarrollo urbano, está llevando a estos animales a áreas cercanas a la población humana. La ausencia de conciencia sobre el impacto que las mascotas pueden tener en la vida silvestre agudiza la crisis. La doctora Carolina Sáenz, directora del Hospital de Fauna Silvestre de la Universidad San Francisco de Quito, enfatiza que el problema radica no en los animales domésticos per se, sino en la falta de responsabilidad de las personas hacia la fauna nativa.
Entre los casos documentados por el Proyecto Sacha, se destaca el de una hembra de ocelote y su cría que, tras dar positivo a leucemia felina y completar un periodo de cuarentena, fueron liberadas posteriormente. Sin embargo, las preocupaciones persisten. “El ocelote puede ser un portador asintomático de virus, diseminándolos y amenazando a otras especies como lobos, nutrias y mapaches”, señala Eliana Molineros, directora médica del proyecto.
Los investigadores también notaron que muchos ocelotes llegan a los centros de rescate con infecciones parasitarias y otras condiciones, reflejando la precariedad de su estado. En una evaluación más amplia, se registró que el 90% de los animales rescatados padecían parasitosis gastrointestinal, lo que representa otro desafío en su tratamiento y rehabilitación.
La problemática de la expansión urbana y la pérdida de hábitat es crítica. Según el biólogo Abel Gallo Pérez, solo entre el 3% y el 5% del bosque original permanece en áreas costeras, provocando un notable incremento en la interacción entre ocelotes y mascotas. En la comunidad de Mamey, se ha observado a estos felinos cruzar carreteras durante el día, expuestos al tráfico y a enfermedades.
Aunque en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza este mamífero figura como de Preocupación Menor, el Libro Rojo de los Mamíferos de Ecuador lo califica como Casi Amenazado, lo que sugiere que su situación es más grave de lo que las evaluaciones globales indican.
El Proyecto Sacha ha atendido a más de 5,000 animales silvestres desde su creación en 2018, y han pedido la implementación de políticas públicas que incluyan mayores recursos, vacunación de mascotas y conservación de hábitats conectados para asegurar la supervivencia de especies como el ocelote. Las recomendaciones incluyen no solo el fortalecimiento de la gestión de áreas protegidas, sino también la educación de la población sobre los riesgos que representan las mascotas en entornos donde habitan especies silvestres.
Este contexto pone de relieve la necesidad urgente de acciones coordinadas para proteger a los ocelotes y su ecosistema, asegurando su futuro en un mundo cada vez más humanizado.
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