▲ Aspectos del ensayo de Rigoletto, obra estrenada en 1851, basada en el drama El rey se divierte, de Víctor Hugo.Foto Roberto García Ortiz
Merry MacMasters
Periódico La Jornada
Jueves 8 de mayo de 2025, p. 3
La obra maestra de Giuseppe Verdi, Rigoletto, que debutó en 1851, ha trascendido como un fuerte comentario social en un contexto contemporáneo. La tragedia central relata el asesinato de Gilda, la hija del bufón de la corte del duque de Mantua, un suceso que resuena con la alarmante realidad del feminicidio en el México actual. “Si esto no nos conmueve, ¿qué podría hacerlo?”, cuestiona Enrique Singer, el director de una nueva producción que se estrenó en el Palacio de Bellas Artes.
Como apunta Singer, Rigoletto fue creada con la intención de criticar las dinámicas de poder, especialmente en su contexto patriarcal. Esta ópera, basada en la obra El rey se divierte de Víctor Hugo, se enfrentó a la censura en su tiempo debido a su abierto cuestionamiento a la monarquía, y Verdi luchó contra similar resistencia en Italia.
La obra es, sin lugar a dudas, un comentario político radical que pone en la palestra temas sociales significativos. En la nueva producción, Singer ha elegido ambientar la historia en los años 60 del siglo XX, un periodo de cambios drásticos en el mundo y en México, un tiempo en el que conviven un patriarcado arraigado junto a incipientes movimientos de emancipación femenina. “Los años 60 son representativos de este conflicto dual, donde las voces femeninas comienzan a emerger en diversas formas”, enfatiza.
A diferencia de una versión anterior de 2014 que se alejaba del contexto mexicano, esta nueva puesta en escena se alinea con una urgencia actual: la denuncia del abuso de poder y la violencia hacia las mujeres. “La ópera no puede ser un mundo ajeno a los conflictos de nuestra sociedad. Tenemos que atrevernos a hablar de nuestra realidad a través de estas historias”, señala Singer.
Como un renombrado director de teatro, Singer comparte que la dirección de una ópera implica un enfoque calculado y metódico desde el primer ensayo, donde los márgenes de improvisación son casi nulos. A diferencia del teatro, donde la exploración puede evolucionar durante las representaciones, en la ópera la visión debe ser clara desde el principio, lo que hace que el proceso sea tanto emocionante como desafiante.
Con Rigoletto, la voz de Verdi cobra vida una vez más, invitando al público a reflexionar sobre temas que resuenan profundamente en la sociedad contemporánea. La ópera se convierte, así, no sólo en un espectáculo, sino en un espacio para la crítica social y la reflexión.
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