El Gobierno de México ha iniciado uno de los proyectos ambientales más ambiciosos del sexenio: el saneamiento de los ríos Atoyac, Lerma-Santiago y Tula, que son considerados los cuerpos de agua más contaminados del país según la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA). Con una inversión de 20,000 millones de pesos, la iniciativa no solo busca mejorar la calidad del agua, sino también restaurar ecosistemas y reducir el riesgo de inundaciones, beneficiando a 25 millones de personas en diez estados y 61 municipios.
Los tres ríos incluidos en este programa son emblemáticos: el Río Lerma-Santiago, que con 1,360 kilómetros es el más largo y cruza varios estados, desde el Estado de México hasta Nayarit, afectando alrededor de 21.4 millones de ciudadanos. El Río Tula, con 191 kilómetros, atraviesa el Estado de México e Hidalgo, impactando a unos 800 mil habitantes. Por su parte, el Río Atoyac, de 162 kilómetros, se extiende por Puebla y Tlaxcala, beneficiando a cerca de 3.7 millones de personas.
La contaminación de estos ríos se debe a tres causas principales: las descargas de drenajes municipales, los vertidos industriales que violan la normativa ambiental, y la acumulación de residuos sólidos. Para abordar estos problemas, el plan propone la construcción y rehabilitación de plantas de tratamiento, así como la instalación de sistemas de drenaje y la erradicación de tiraderos clandestinos.
Antes de comenzar las obras, se llevó a cabo un diagnóstico exhaustivo que reveló la magnitud de la problemática: se identificaron 3,202 descargas contaminantes y 479 tiraderos clandestinos, además de que 460 industrias son consideradas prioritarias para atención. Adicionalmente, el 22% del suelo presenta riesgo de deforestación, lo que complica la situación ambiental en estas regiones.
El programa se articula en 93 proyectos y se enfoca en cuatro objetivos fundamentales: mejorar la calidad del agua, restaurar los ecosistemas, prevenir inundaciones y reconectar a la población con los ríos. Estas acciones incluyen la construcción de diez nuevas plantas de tratamiento, la rehabilitación y optimización de 23 plantas adicionales, y la implementación de 94 kilómetros de colectores, entre otras medidas.
El progreso en las obras varía entre los ríos: en el caso del Lerma-Santiago, se reporta un avance del 90%; el Atoyac presenta un 85%, y el Tula muestra un 62%. Las autoridades también están trabajando en la eliminación de tiraderos clandestinos y en la recuperación de cauces, así como en la creación de Centros de Vigilancia y Protección de Aguas Nacionales para vigilar la calidad del agua de manera continua.
Con un compromiso claro de inversión, el Gobierno federal ha destinado 2,500 millones de pesos desde 2025 para iniciar los trabajos de saneamiento. El objetivo es crear un sistema de tratamiento sostenible que mantenga la limpieza y salubridad de estos ríos a largo plazo, ofreciendo una estrategia integral que pueda perdurar más allá de una intervención temporal.
Este esfuerzo no solo representa una acción significativa para la protección del medio ambiente, sino también un compromiso de mejorar las condiciones de vida de millones de personas que dependen de la salud de estos cuerpos de agua.
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