El aumento desmedido de la riqueza en América Latina y el Caribe, que ha alcanzado cifras equivalentes al PIB combinado de Chile y Perú, presenta un riesgo significativo para la democracia en la región, según un informe reciente de Oxfam. Esta preocupación se intensifica con la revelación de que, a medida que los milmillonarios incrementan su fortuna en un promedio de 491 mil dólares diarios, un trabajador con salario mínimo necesitaría nada menos que 102 años para alcanzar esa misma suma.
Gloria García-Parra, directora regional de Oxfam para América Latina y el Caribe, advirtió que este alarmante desequilibrio no solo perpetúa una élite que ejerce control sobre la política, sino que también reproduce la desigualdad a lo largo de las generaciones. Las decisiones de políticas públicas se ven inevitablemente condicionadas, limitando los recursos que podrían beneficiar a la mayoría.
En el contexto del Foro Davos, Oxfam publicó informes que subrayan que la región cuenta con un récord histórico de 109 milmillonarios, quienes acumulan una riqueza conjunta de casi 622 mil millones de dólares. Desde el año 2000, esta riqueza ha crecido en un asombroso 443%, y el último año vio un incremento del 39%, desenfrenadamente más rápido que el crecimiento económico general de la región. Un dato relevante es que el 53.8% de estos superricos heredaron su fortuna, una cifra que supera ampliamente el 37.3% a nivel mundial.
El informe evidencia un notable vacío fiscal, señalando que apenas cinco países en la región aplican impuestos sobre el patrimonio neto y que solo nueve gravan herencias o donaciones. Este marco regulatorio favorece la concentración del poder económico y político, forjando una especie de dinastías de ultrarricos que obstaculizan la capacidad redistributiva del Estado.
No es mera coincidencia que gran parte de la fortuna de los milmillonarios se concentre en sectores estratégicos como las finanzas, telecomunicaciones, medios de comunicación y energía, donde la cercanía al poder político resulta crucial. Entre 2000 y 2025, al menos 16 presidentes en 11 países de la región han llegado al poder tras dirigir grandes empresas, reflejando una relación potencialmente dañina entre la riqueza y la política.
Un claro ejemplo es el empresario Carlos Slim Helú, considerado el más rico de la región, quien ha acumulado una fortuna tan vasta que, en el último lustro, ha ganado en un segundo lo que a una persona promedio en México le toma trabajar una semana. Este tipo de disparidad resalta cómo las élites utilizan su posición para acceder con preferencia a los responsables políticos y a la formulación de políticas públicas. En 2018, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador constituyó un Consejo Asesor Empresarial con magnates como Slim y Ricardo Salinas Pliego, lo que pone de relieve la otra cara de la influencia económica.
El informe también aborda cómo políticas internacionales, como las implementadas durante la administración de Donald Trump en Estados Unidos, han favorecido aún más la concentración de la riqueza mediante la reducción de impuestos y el bloqueo de avances en cooperación fiscal. La probabilidad de que un milmillonario ocupe un cargo político es 4,000 veces mayor que la de un ciudadano común, lo que engendra un ciclo peligroso donde la riqueza no solo proporciona recursos, sino también poder político.
Ante este alarmante panorama, Oxfam hace un llamado a los gobiernos de la región para que implementen planes nacionales con el fin de reducir la desigualdad y establezcan impuestos sobre la riqueza y herencias del 1% más rico. Se destaca la necesidad de regular la influencia política y mediática de las élites, garantizando así la independencia y la transparencia, en un esfuerzo por recuperar la integridad de las democracias en América Latina y el Caribe.
“Que el poder económico decida nuestro futuro no es aceptable; los gobiernos tienen la responsabilidad ineludible de actuar para frenar esta amenaza”, concluyó García-Parra con tono resolutivo. La democracia y la equidad no solo son aspiraciones, son obligaciones que deben ser cumplidas para construire un futuro más justo y equilibrado.
(Actualización hasta 2026-01-20 14:49:00).
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