“La vida en Tultepec inicia y termina con un mamut”, afirma Juana Antonieta Zúñiga Urbán, historiadora y cronista local, quien ha sido fundamental en la remodelación y reapertura del Museo del Mamut (Mudema) el 25 de febrero de 2026. Tultepec, ubicado en el Estado de México, se destaca como el único lugar en el país donde se han encontrado trampas para cazar mamuts, junto con un significativo número de huesos de estos gigantes prehistóricos. Además, allí se han realizado hallazgos rituales únicos, en un contexto que no se encuentra en otras partes del mundo.
El Museo Paleontológico de Santa Lucía Quinamétzin, a 20 kilómetros al noroeste de Tultepec, también alberga una colección impresionante que incluye restos de mamuts y tigres dientes de sable, además de cráneos de caballos y camellos que datan de hace más de 12,000 años. En el contexto de esta riqueza paleontológica, la inauguración del Mudema fue un evento significativo; sin embargo, la asistencia a este nuevo recinto contrasta con la afluencia masiva de visitantes en el museo de Santa Lucía.
Zúñiga menciona la importancia de estos hallazgos para entender la relación entre los humanos y el mamut, especialmente a través del análisis de herramientas de hueso y los rituales prehistóricos que parecen haber tenido lugar. Según un paleontólogo que apoya esta visión, los dos museos ofrecen información complementaria, sin un espíritu competitivo.
El interés por los vínculos entre los humanos y los mamuts se intensificó con los descubrimientos de huesos en excavaciones realizadas desde 2016. En una de estas ocasiones, expertos encontraron un conjunto de huesos dispuestos de manera ordenada en lo que parecía ser una trampa de caza, sugiriendo un ritual de agradecimiento tras la caza de un mamut posiblemente de más de 40 años.
Uno de los hallazgos más significativos fue en 2019, cuando se encontraron más de 1,500 huesos de al menos 14 mamuts en lo que se denomina Tultepec II. Esta evidencia de trampas antropogénicas cambia la perspectiva sobre el comportamiento de los cazadores-recolectores del Pleistoceno, aportando nueva luz a su sofisticada relación con el entorno.
El Mudema, con su diseño arquitectónico moderno y espacios amplios, alberga una de sus piezas más destacadas: un esqueleto de mamut restaurado que representa el 85% de sus huesos. Este ejemplar, que fue destazado para el aprovechamiento humano, resalta la interacción de las comunidades prehistóricas con estos animales.
En su esfuerzo por preservar este patrimonio, Zúñiga hace un llamado a la ciudadanía: “Es vital que los descubrimientos de este tipo se reporten a las instancias correspondientes, para conservar su contexto histórico”.
Situado a 40 kilómetros de la Ciudad de México, el Mudema es accesible mediante el tren suburbano. Para aquellos interesados en explorar un capítulo fascinante de la historia prehistórica de México, las puertas del museo están abiertas, brindando una oportunidad de conexión con un pasado distante, donde los mamuts solían dominar el paisaje.
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