Las autoridades de Roma han implementado una novedosa medida que impactará a turistas y residentes por igual: desde el 2 de febrero, se cobrará una tarifa de entrada a seis lugares emblemáticos, incluyendo la famosa Fontana di Trevi, que ahora tendrá un costo de €2 para quienes deseen acceder de cerca. Este cambio busca no solo mitigar la congestión en estos puntos turísticos, sino también contribuir a la conservación del patrimonio cultural de la capital italiana.
La introducción de este cobro se acompaña de un nuevo billete turístico, conocido como la “Roma Mic” card, que permite la entrada a varios museos cívicos, como el Museo Napoleónico y el Museo Giovanni Barracco de Escultura Antigua, a un precio de €5. Es relevante mencionar que los residentes de Roma están exentos de estas tarifas, una decisión que busca incentivar su participación en la vida cultural de la ciudad.
El alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, defiende esta iniciativa afirmando que €2 es un costo modesto que ayudará a evitar flujos turísticos caóticos. “La vista de la Fontana di Trevi continuará siendo gratuita desde una distancia”, aseguró, aunque se limitará el acceso cercano solo a aquellos con entradas.
Se prevé que esta nuevo esquema de tarifas genere aproximadamente €6.5 millones al año, dinero que se destinará a inversiones en la restauración y mantenimiento de la fuente y otros monumentos no menos importantes de la ciudad. Cabe destacar que las monedas que los visitantes arrojan a la fuente seguirán donándose a obras benéficas, y el acceso gratuito a la Fontana di Trevi estará disponible después de las 10 de la noche.
En 2024, Roma llevó a cabo un proyecto de limpieza que involucró la instalación de un pasillo temporal alrededor de la fuente, permitiendo a los restauradores trabajar en la preservación de esta joya del siglo XVIII. Este trabajo, que costó aproximadamente €300,000, fue fundamental para eliminar la moho y las incrustaciones de cal que afectaban el monumento.
La Fontana di Trevi, terminada en 1762 y considerada una obra maestra del Barroco tardío, no solo es un icono arquitectónico, sino que ha dejado una huella indeleble en la cultura popular, apareciendo en célebres películas como “La Dolce Vita” de Federico Fellini, lo que subraya su importancia tanto histórica como contemporánea.
Con estas novedades, Roma no solo busca gestionar el turismo de manera más efectiva, sino también preservar su rica herencia cultural para las generaciones futuras.
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