La tercera jornada del Masters de Augusta está marcada por el calor extremo y un cambio notable en la dinámica de la competencia. A medida que los jugadores enfrentan un campo que comienza a mostrar signos de dureza, los nombres que sobresalen en la tabla son Jon Rahm, Scottie Scheffler y Cameron Young, quienes han abrazado la estrategia de aprovechar todas las calles posibles. Con sendos 65, Rahm y Young han dejado su huella, mientras que Rory McIlroy, quien lideraba con una ventaja de seis golpes, ha caído a la mediocridad con un 73, siendo el único entre los 17 primeros en jugar sobre par.
La situación de McIlroy es crítica; aunque ha demostrado calidad, su falta de precisión habitual se ha evidenciado. A pesar de un golpe estelar en el hoyo 3, donde logró casi un eagle desde 350 yardas, sus errores han sido costosos. En contraste, Cameron Young ha mostrado una excepcional resiliencia, logrando un impresionante siete bajo par, lo que le ha permitido cerrar la brecha con el irlandés.
El Amen Corner ha sido testigo de decisiones cuestionables. McIlroy, que había mantenido una ventaja, se ha visto forzado a realizar jugadas arriesgadas, resultando en un doble bogey en el hoyo 11. La continua incertidumbre en su juego se ha hecho evidente, recibiendo golpes duros en momentos clave, como el bogey en el famoso hoyo 12. Young, por su parte, no ha desaprovechado las oportunidades, marcando un crucial birdie en el 16.
A medida que se acercan los últimos nueve hoyos del domingo, la tensión en la competencia aumenta. McIlroy ha lidiado con dificultad en los pares cinco, pero ha recuperado parte de su forma, con un birdie en el 14 que le permitió revertir algunas de sus pérdidas. Sin embargo, con jugadores como Sam Burns y Shane Lowry a la vista, la lucha por la chaqueta verde se mantiene reñida. Lowry, en una mezcla de destreza y suerte, ha hecho historia al conseguir un hoyo en uno, convirtiéndose en el primer jugador con dos aces en esta emblemática competición.
Con el torneo avanzando hacia su desenlace, todos los ojos están puestos en Augusta. La batalla final por la chaqueta verde no solo promete un cierre emocionante, sino que también recuerda las hazañas de leyendas pasadas. Con muchos competidores al alcance, el Masters se prepara para una conclusión que podría escribir nuevos capítulos en la historia del golf.
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