La feria de arte y antigüedades Brafa, un evento de renombre en Bélgica, ha demostrado un crecimiento notable en su 71ª edición, que se lleva a cabo del 25 de enero al 1 de febrero de 2026, tras dos días de vistas previas. Este año, el evento cuenta con la participación de 147 expositores, 23 de ellos debutantes, y ha ampliado su espacio al incorporar un tercer pabellón que alberga una variedad de opciones gastronómicas, incluyendo un bar de ostras y un restaurante de alta cocina.
Ubicada en el centro de convenciones Brussels Expo, inaugurado en los años 30, la feria se beneficia de una accesibilidad estratégica para los coleccionistas flamencos, quienes pueden evitar el tráfico capitalino gracias a la proximidad de la autopista. Esta ubicación es un punto clave para los compradores, facilitando su acceso.
La diversidad de especialidades está presente en Brafa, que abarca desde diseño y joyería hasta arte tribal y arqueología. Sin embargo, la principal atracción sigue siendo la pintura, que incluye desde los Viejos Maestros hasta el arte moderno. Entre los destacados se encuentran artistas belgas como Hans Op de Beeck, Joseph Lacasse y Paul Delvaux, así como obras prominentes de artistas franceses del siglo XX, entre ellos Serge Poliakoff y Victor Vasarely. Cabe mencionar que la cercanía de París, situada a hora y media en tren, también atrae a coleccionistas franceses.
Un hito notable en la sección de Viejos Maestros es el re-descubierto “Retrato de un Anciano” de Peter Paul Rubens, datado alrededor de 1609, exhibido por Klaas Muller, quien también preside Brafa. Este retrato, que se estima en más de un millón de euros, fue hallado en una subasta hace dos años y reconocido como obra del maestro. Además, la galería Evert Douwes presenta un grupo de grabados de Rembrandt, destacando “Autorretrato con Gorra, Ojos Abiertos y Boca Abierta”, de 1630.
La feria se inauguró con una cena social de alto perfil, aunque menos propensa a generar ventas inmediatas. Sin embargo, Brafa se extiende por nueve días, lo que permite a los comerciantes esperar que el interés inicial se traduzca en transacciones a lo largo de la semana. Entre las primeras ventas, destaca una cabeza de mamut lanudo, de aproximadamente 50,000 años, que fue adquirida por un coleccionista europeo privado por 45,000 euros. No obstante, una cabeza de dinosaurio, ofertada por Grusenmeyer-Woliner, no se vendió de inmediato; su precio sugerido oscila entre 500,000 y 600,000 euros, habiendo fracasado en su venta en una subasta de Christie’s hace tres años.
La galerista Greta Meert destacó por la rápida venta de una obra grande de Enrico Castellani, que fue adquirida por un museo europeo por cerca de 500,000 euros. También se realizó una venta de una pequeña obra del artista conceptual Edith Dekyndt. La participación de la galería Beck and Eggeling, un nuevo expositor que representa a artistas como Heinz Mack y Max Ernst, busca atraer a más coleccionistas belgas, aunque hasta el segundo día no habían cerrado ventas, mostrando optimismo por el interés generado.
Esta edición de Brafa no solo revela el vigor del mercado del arte, sino que también subraya la relevancia continua de los eventos que celebran el patrimonio cultural y la creatividad contemporánea. Con su rica mezcla de historia, accesibilidad y obras destacadas, Brafa se reafirma como un destino imperdible para coleccionistas y amantes del arte en Europa.
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