El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha comenzado su primera visita oficial a México, un viaje que se da en un contexto donde el gobierno mexicano ha navegado con éxito las exigencias de Donald Trump en temas críticos como el narcotráfico y la migración irregular.
Rubio tiene programado un encuentro con la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, en el que se espera que se aborden temas sensibles. Posteriormente, su itinerario lo llevará a Ecuador, donde también se reunirá con el presidente Daniel Noboa, un conocido aliado de Trump.
El Departamento de Estado ha declarado que Rubio buscará impulsar “acción rápida y decisiva” en México y Ecuador para combatir el tráfico de fentanilo, desmantelar cárteles de droga e frenar la inmigración ilegal, además de contrarrestar la “influencia maligna” de China.
En una declaración reciente, Sheinbaum ha sido firme al establecer límites a cualquier posible intervención militar estadounidense, especialmente tras la firma de Trump de una orden que autoriza el uso de fuerzas armadas contra cárteles en territorio mexicano. En sus conferencias, ha reiterado que México no aceptará “injerencismo” ni violaciones a su soberanía; más bien, aboga por una colaboración constructiva.
Aunque Trump ha catalogado a los cárteles como organizaciones terroristas, pocos anticipan una acción militar directa. Sin embargo, el contexto de la visita de Rubio refleja la complejidad de la relación bilateral, que ha mantenido un tono de cooperación a pesar de las tensiones.
Sheinbaum, aunque con un enfoque de izquierda, ha mostrado disposición para encontrar convergencias con Trump, similar a la estrategia de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador. México ha dado pasos significativos en la cooperación con Estados Unidos, incluyendo el reforzamiento de la frontera para frenar el flujo migratorio y la entrega de individuos buscados por la justicia estadounidense.
Esta estrategia colaborativa ha sido subrayada por Jason Marczak, vicepresidente del Centro para América Latina. La mandataria ha defendido la soberanía mexicana al tiempo que busca estrechar relaciones con Washington, aprovechando las oportunidades donde ambos países pueden trabajar juntos.
A pesar de todo, Trump ha mantenido una postura de presión hacia otros líderes izquierdistas en Latinoamérica, destacando la singularidad de la relación entre México y Estados Unidos. Aunque el expresidente estadounidense ha criticado públicamente a los mexicanos en el pasado, es interesante notar que ha reconocido públicamente los esfuerzos de Sheinbaum en la lucha contra el fentanilo, reflejando un respeto inusual.
La percepción de Trump en México es bastante negativa, con una reciente encuesta que indica que el 91% de los mexicanos desconfía de él. No obstante, Sheinbaum ha ganado apoyo por su capacidad de gestionar esta relación complicada, con sondeos que revelan que un 75% de los mexicanos aprueban su gestión.
La información expuesta corresponde a la fecha de publicación original del contenido, el 2 de septiembre de 2025.
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