Gabriel Rufián ya es oficialmente el cabeza de cartel de Esquerra Republicana para las elecciones municipales en Santa Coloma de Gramenet, una población del área metropolitana de Barcelona y donde el PSC, que ostenta la alcaldía desde 1992, gobierna ahora con una sólida mayoría absoluta con Núria Parlon. La asamblea local de la formación ha ratificado este sábado, por unanimidad, su nombre para encabezar la candidatura republicana, un labor que compaginará con la portavocía de los republicanos en el Congreso de los Diputados. ERC tiene en Santa Coloma tres escaños de un total de 27.
En una atención a los medios tras la asamblea, el flamante candidato ha agradecido el encargo de la sección local del partido y ha asegurado que buscará apelar “al votante socialista, progresista, republicano y antifascista” que piense que “ya basta de un Ejecutivo que gana por mayoría absoluta desde hace 31 años”. “Basta de un PSOE que cree que esta ciudad es suya”, ha criticado Rufián para después revelar que su proyecto de mejora de la ciudad será “un proyecto de ocho años”.
El portavoz republicano vivió de pequeño en el barrio de Fondo de esa población barcelonesa, cuyo perfil demográfico está fuertemente marcado por la alta proporción de vecinos emigrados a Cataluña desde otras partes del Estado en los años 50 y 60 del siglo pasado. Hasta ahí llega su conexión con la población a la que aspira a gobernar. Su carrera política, por cierto, nunca ha tocado el ámbito municipal y él mismo ha aceptado que su aterrizaje en el llamado cinturón rojo de la capital catalana tiene que ver con una petición expresa de su valedor en ERC, el presidente Oriol Junqueras.
Su vertiginoso ascenso en la política estatal responde a una elección del propio exvicepresident, que vio en el joven Rufián la manera de poder llegar a unas capas de la sociedad catalana que hasta entonces se habían resistido no solo a los postulados de ERC sino directamente a sopesar abrazar la secesión. En 2014, siendo miembro y portavoz de Súmate, una entidad que agrupa a castellanohablantes que son independentistas, Junqueras le buscó y en 2015 fue el cabeza de cartel para las elecciones generales del 20-D. Allí hizo tándem con Joan Tardà. Desde entonces, ha logrado un rosario de resultados históricos para la formación que ahora tiene 13 diputados en el Congreso y es, junto con el PNV, el socio preferente del Gobierno entre el PSOE y Podemos.
Esta vez, sin embargo, el encargo de Junqueras a Rufián no es tan sencillo y su puesta en marcha tampoco ha sido plácida. Los republicanos sueñan con ser el partido central en Cataluña y para lograrlo necesitan consolidar su posición en el Área Metropolitana, tradicionalmente votante del PSC. Una muestra de ese avance es que en las pasadas elecciones municipales, ERC ganó en votos y en escaños las elecciones en la capital catalana, aunque finalmente no consiguiera formar Gobierno. Santa Coloma es aún territorio comanche para los de Junqueras. Los socialistas ostentan la alcaldía desde hace 30 años y en las últimas elecciones, Núria Parlón barrió al lograr 17 de los 27 escaños en juego. Mientras que el PSC obtuvo casi 23.000 votos, ERC consiguió casi 4.500. Es un resultado modesto pero implicó lograr representación en el Consistorio y mejora con creces las marcas de 2015 (2020 votos) y 2011 (601).
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El presidente de ERC cree que el empujón que Rufián le puede dar a esos resultados está más que claro, gracias a su alto nivel de conocimiento. Lo que está por verse es si el impacto sea tan grande como para efectivamente pueda llegar a condicionar realmente la gobernabilidad en el Ayuntamiento en el corto plazo. Ese debate interno, sin embargo, se solapó con varios errores de Rufián, como por ejemplo, cuando en junio del año pasado llamó “tarado” a Carles Puigdemont (después se disculpó) o hizo referencia a las supuestas relaciones entre el Gobierno ruso y Junts asegurando que los entonces socios en el Ejecutivo catalán ”eran señoritos pensándose que eran James Bond”. Las críticas internas por ello derivaron en que se planteara si ya había cierto desgaste en la figura del portavoz y era hora de hacer algún cambio de cara en el Congreso. La dirección de ERC había negado hasta los rumores sobre el aterrizaje de Rufián en la población barcelonesa pero terminó aceptándolo.
En las filas de ERC también sentó muy mal cómo Rufián encajó el encargo de ir a Santa Coloma, lo que seguramente será una travesía en el desierto, en una política municipal con sus lógicas propias y alejada de los grandes focos y la atención mediática a la que el portavoz está acostumbrado. El republicano dijo, en la primera entrevista el pasado mes de mayo en La 2, que aceptaba su nuevo destino solo porque era una petición directa de Junqueras. En privado, varias voces de la su formación criticaron que abiertamente Rufián anteponga sus intereses personales a los de la formación.
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