Las autoridades rumanas actuaron con rapidez en la noche del sábado tras detectar un ataque ruso en el territorio ucraniano, cerca de la frontera con Rumanía. En respuesta, se movilizaron dos cazas Eurofighter Typhoon italianos que se encuentran desplegados en el país. El Ministerio de Defensa rumano informó que los drones fueron localizados a unos 12 kilómetros al este de Valcove, lo que llevó a la base 57 Mihail Kogalniceanu a despachar los cazas a la 00:10. La operación de vigilancia finalizó a la 1:44, y afortunadamente no se reportaron impactos en el territorio rumano.
La alerta se emitió a través de la Inspección General de Situaciones de Emergencia, que notificó a la población de Tulcea mediante un mensaje de alerta a las 00:02. Las autoridades confirmaron que no hubo daños ni víctimas en Rumanía.
Este incidente sigue a un evento similar ocurrido el viernes anterior, en el que un dron marino ucraniano explotó en el puerto rumano de Constanza, ubicado en el Mar Negro. Aunque se trataba de un artefacto relacionado con la guerra en Ucrania, el Ministerio de Defensa rumano aseguró que la explosión no causó heridos. Rumanía recibió confirmación de Ucrania de que el dron había perdido el control a causa de interferencias electrónicas rusas.
La marina ucraniana explicó que el dron, mientras cumplía su misión en el Mar Negro, fue afectado por sistemas de guerra electrónica rusos, lo que lo llevó a cruzar inadvertidamente hacia la costa rumana. El portavoz del Ministerio de Exteriores ucraniano, Georgii Tykhyi, afirmó que se notificó a Rumanía tan pronto se perdió el control del dron, permitiendo que las autoridades actuaran para evitar daños a civiles.
En respuesta a estos incidentes, la embajada rusa en Bucarest desmintió cualquier vinculación con los drones, afirmando que eran ucranianos. Las autoridades rumanas confirmaron que Ucrania había informado sobre la pérdida de control de cuatro drones, además del que se autodestruyó en Constanza. Dos drones detonaron frente a la costa, mientras que dos más lo hicieron a 145 kilómetros al este de esta ciudad.
Este desarrollo se produce una semana después de que un dron aéreo ruso hiriera a dos personas en Galati, cerca de la frontera con Ucrania. Desde el inicio del conflicto en 2022, Rumanía ha reportado numerosas violaciones de su espacio aéreo, atribuidas a Rusia, y ha solicitado a la OTAN un refuerzo en sus defensas antiaéreas.
El presidente rumano, Nicusor Dan, calificó el incidente como un “significativo” evento de seguridad, subrayando las consecuencias de la guerra de agresión lanzada por Rusia contra Ucrania y la necesidad de mantener un alto nivel de vigilancia. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, coincidió en que tales hechos reflejan el impacto regional del conflicto.
La OTAN está monitoreando de cerca los acontecimientos, manteniendo la coordinación con Bucarest. Más de 1,000 personas fueron evacuadas de la zona costera, y se desplegaron helicópteros para buscar posibles dispositivos aún no detonados. Los habitantes y turistas recibieron alertas telefónicas, aconsejándoles evitar un radio de un kilómetro alrededor de la zona afectada.
El jefe de gestión de emergencias, Raed Arafat, explicó que las medidas adoptadas son preventiva y que, gracias a la información anticipada, se logró mantener a la población a salvo. Bucarest también confirmó que el ataque con un dron aéreo del 29 de mayo en Galati fue llevado a cabo con un dispositivo Geran-2 de origen ruso, resultando en heridos.
Estos eventos ponen de relieve la creciente complejidad de la situación de seguridad en la región, donde los ecos del conflicto en Ucrania continúan afectando a los países vecinos y enfatizan la necesidad de medidas adecuadas para garantizar la protección de sus habitantes.
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