El ministro de Finanzas de Rusia, Antón Siluánov, ha revelado que el déficit del presupuesto federal para 2026 será más elevado de lo inicialmente previsto, un anuncio que se produce en medio de un contexto tenso marcado por recientes ataques ucranianos. Durante el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, Siluánov comentó que, aunque el déficit se ajustará ligeramente, no afectará de manera significativa los empréstitos estatales internos.
El funcionario detalló que “corregiremos los parámetros del año en curso y del déficit actual, que se planificó en 1,6% del PIB. Hemos observado una tendencia al cambio en estos parámetros, y el déficit crecerá ligeramente”. A pesar del incremento, afirmó que no se espera que este ajuste repercuta de manera drástica en el endeudamiento interno, que asciende a aproximadamente 5,5 billones de rublos, equivalentes a 75.000 millones de dólares.
Siluánov subrayó que el déficit podría ser cubierto a través de distintas fuentes, incluyendo la venta de activos y el uso de remanentes presupuestarios. Originalmente, la ley presupuestaria preveía un déficit de 3,8 billones de rublos, unos 52.000 millones de dólares, pero entre enero y abril de este año, ya se había alcanzado cerca de 6 billones de rublos, es decir, 82.000 millones de dólares, representando el 2,5% del PIB.
A pesar de los desafíos, Siluánov aseguró que hay señales de mejora, destacando un incremento en los ingresos fiscales en comparación con el primer trimestre del año. Mientras tanto, el presidente ruso, Vladimir Putin, está previsto que participe en el foro de inversiones en San Petersburgo, buscando fortalecer la imagen de un país que, a pesar de los embates económicos derivados de la guerra en Ucrania y las sanciones internacionales, continúa persiguiendo su desarrollo.
El impacto del conflicto en la economía rusa es palpable: el gasto militar ha aumentado considerablemente y se estima que podría superar el presupuesto asignado en 28.000 millones de dólares este año. Esta situación ha llevado al Kremlin a considerar recortes en otras áreas y a restringir la venta de divisas. Además, la guerra ha provocado cierres de empresas y escasez de mano de obra, poniendo la economía en una situación crítica.
Con el objetivo de diversificar sus fuentes de ingresos, el Kremlin se enfrenta a una creciente presión debido a la intensificación de los ataques ucranianos a las infraestructuras energéticas, lo que representaría una amenaza a una de sus principales fuentes de ingresos. A medida que la guerra se prolonga, las decisiones económicas del gobierno ruso se vuelven cada vez más cruciales para la estabilidad del país.
Los datos mencionados corresponden a junio de 2026, y aunque la situación es desafiante, las autoridades rusas continúan buscando soluciones para mitigar el impacto de la guerra y las sanciones en su presupuesto y economía.
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