Un ataque con drones rusos esta mañana contra una gasolinera en Kiev ha resultado en una nueva tragedia: al menos dos personas han perdido la vida y cuatro más han sido hospitalizadas. Este incidente, que tuvo lugar el 11 de septiembre de 2026, ha desatado un creciente temor en la capital ucraniana ante la posibilidad de que Moscú esté intensificando su campaña contra infraestructuras civiles, como ha sido la práctica habitual en otros frentes de batalla.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, fue quien confirmó la cifra de fallecidos a través de sus redes sociales. Las imágenes divulgadas por los servicios de emergencia muestran la devastación en la zona de la gasolinera, que quedó calcinada y humeante tras el ataque. Además de esta gasolinera, el gigante ucraniano del petróleo, Ukrnafta, comunicó que otro de sus establecimientos también fue alcanzado, describiendo estos actos como un ataque deliberado contra instalaciones que proveen combustible y bienes esenciales a la población.
“El objetivo de estos ataques no es militar; es un acto de terror contra civiles”, afirmó su director ejecutivo, Bogdan Kukura. Este incremento en los ataques contra gasolineras se produce en un contexto en el que Rusia ha comenzado a utilizar un nuevo tipo de dron, más rápido y de difícil detección, lo que ha complicado la defensa aérea de Ucrania.
Con velocidades que pueden alcanzar los 600 kilómetros por hora, estos drones son una amenaza significativa, dado que su objetivo parece ser paralizar la actividad económica en la capital y dificultar el transporte de mercancías. Igor Koziy, experto militar del Instituto de Cooperación Euroatlántica en Kiev, declaró que esta estrategia busca desestabilizar aún más la economía ucraniana.
A lo largo de la noche anterior, las fuerzas rusas continuaron atacando empresas clave en el complejo militar industrial, así como en centros logísticos y puertos en distintas regiones de Ucrania, incluyendo Jmelintski, Dnipropetróvsk y Odesa. Según el Ministerio de Defensa ruso, se lanzaron misiles de alta precisión y drones de ataque en estos operativos.
En Kiev, los ataques también han impactado instalaciones críticas como el centro de datos “Be-Mobile,” que apoya las operaciones de las Fuerzas Armadas. Mientras tanto, en la región de Jmelnitski, un centro logístico vinculado al almacenamiento y distribución de drones fue atacado, un claro indicio de que la ofensiva rusa está enfocada en debilitar la estructura de apoyo del ejército ucraniano.
Además, los combates se han extendido a la ciudad portuaria de Odesa, donde se han reportado ataques a una planta automotriz destinada a la reparación de equipo militar y a un almacén de componentes de drones. En el puerto de Chornomorsk, las fuerzas rusas han ido más allá, atacando buques de carga que transportaban suministros militares.
Por último, se informa que Kiev ha vuelto a ser blanco de ataques: un edificio de nueve pisos fue dañado, dejando a ocho personas heridas, lo que refuerza la percepción de que la guerra ha tomado un nuevo giro, afectando cada vez más a la población civil. La situación es tensa y, hasta ahora, no hay claridad sobre el rumbo que tomarán estos ataques en las próximas semanas.
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