El conflicto en Ucrania, que ha marcado profundamente la geopolítica de los últimos años, presenta una nueva etapa de estancamiento en cuanto a los avances territoriales del ejército ruso. En marzo de 2026, el tablero de guerra mostró un panorama inédito desde septiembre de 2023: las fuerzas rusas apenas lograron conquistar 23 kilómetros cuadrados, un avance insignificante en comparación con los esfuerzos iniciales de la invasión.
Esta falta de progreso se atribuye principalmente a las contraofensivas de Ucrania que han cobrado impulso en el sureste del país, donde en febrero se lograron recuperar 123 kilómetros cuadrados. Es un cambio notable y preocupante para las fuerzas rusas, las cuales han visto cómo su ofensiva se ha ralentizado desde finales de 2025.
La situación en el sur de la línea del frente, especialmente entre las regiones de Donetsk y Dnipropetrovsk, es ilustrativa de esta tendencia. Tras haber ocupado más de 400 kilómetros cuadrados a finales de enero, Rusia se vio forzada a ceder terreno rápidamente, reduciendo su control a 200 kilómetros cuadrados en febrero y luego a solo 144 kilómetros cuadrados en marzo. Este descalabro territorial revela las limitaciones operativas que enfrenta el Kremlin.
Además de las contraofensivas ucranianas, el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) ha identificado otros factores que contribuyen a esta situación. La restricción impuesta a Rusia sobre el uso de terminales Starlink en Ucrania y los intentos del Kremlin de limitar el acceso a plataformas de mensajería populares, como Telegram, parecen haber afectado la coordinación y la comunicación entre las tropas rusas. Aunque el gobierno promueve alternativas nacionales, como la plataforma Max, la implementación efectiva de estas medidas se ha visto comprometida.
En la región de Donetsk, las noticias son menos alentadoras para Kiev, particularmente hacia las dos grandes ciudades de Kramatorsk y Sloviansk. Cuatro años después del inicio de la invasión, Rusia aún ocupa más del 19% del territorio ucraniano, una gran parte de la cual fue conquistada durante las primeras semanas del conflicto. Antes de la invasión de febrero de 2022, alrededor de un 7% del área ya estaba bajo control ruso o de separatistas prorrusos.
El estancamiento en el avance ruso plantea preguntas cruciales sobre el futuro del conflicto. Con cada cambio en el escenario militar, se redefinen no solo territorios, sino también las estrategias y las expectativas de ambos bandos. En este contexto, el desenlace de la guerra en Ucrania continúa siendo incierto y digno de seguimiento.
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