Un tribunal en Rusia ha tomado la impactante decisión de prohibir el documental galardonado “Mr Nobody Against Putin” en varias plataformas de streaming, basado en la acusación de que promueve “actitudes negativas” hacia el gobierno ruso y la guerra en Ucrania. Esta resolución se produjo el jueves de la semana pasada en un contexto donde la represión al disenso y a las voces críticas ha ido en aumento desde el inicio del conflicto.
El documental, que se adentra en las clases de propaganda pro-guerra impartidas en una escuela de la región de Chelyabinsk, fue realizado con una astucia notable. Pavel Talankin, el videógrafo detrás de esta obra, logró filmar y contrabandear dos años de metraje clandestino. En él, se observa a escolares absorbiendo discursos que fomentan la “denazificación” de Ucrania, así como la participación de veteranos de guerra en competiciones de lanzamiento de granadas y enseñanzas sobre manejo de armas.
No solo el contenido ha provocado la ira de las autoridades rusas, sino que la defensa de los derechos humanos del Kremlin también ha expresado su descontento. La semana pasada, el consejo de derechos humanos, designado por el Kremlin, argumentó que el documental utilizó imágenes de menores sin el consentimiento de sus padres y ha anunciado su intención de apelar a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas para investigar la concesión del Oscar al filme.
La resolución del tribunal en Chelyabinsk alegó que el documental impulsa “terrorismo” y “actitudes negativas” hacia el gobierno actual, según informó el medio independiente Sota Vision. En esta misma línea, se refirieron a la exhibición de la bandera “blanco-azul-blanco”, un símbolo utilizado por sectores de la oposición rusa y que ha sido clasificado como “extremista”.
Al prohibir el filme, que recientemente ganó el Oscar a Mejor Documental y un galardón similar en los Baftas, el tribunal marcó un hito en el uso de los sistemas judiciales para limitar el acceso a obras críticas en Rusia. Aunque copias piratas han circulado ampliamente en línea, esta es la primera acción oficial para restringir su visualización dentro del país.
Desde el inicio de su ofensiva militar a gran escala contra Ucrania hace cuatro años, el Kremlin ha llevado a cabo una sistemática represión de cualquier oposición a la guerra, incorporando su narrativa en los planes de estudio educativo. El arte y la educación son vistos como herramientas fundamentales en su intento de consolidar apoyo entre la población.
Pavel Talankin, habiendo huido de Rusia en 2024, aceptó el Oscar en marzo con un mensaje conmovedor: “Por el bien de nuestro futuro y de todos nuestros niños, pongamos fin a todas las guerras”. Este documental no solo retrata la realidad de una generación inmersa en la militarización, sino que también se erige como un testimonio audaz de resistencia y la búsqueda de la verdad en tiempos de crisis.
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