Al menos cinco personas han perdido la vida y once más han resultado heridas tras un devastador ataque aéreo lanzado por el Ejército ruso en la región ucraniana de Zaporizhzhia el pasado sábado. Según las autoridades locales, el bombardeo dejó un rastro de muerte y destrucción, impactando en diversas zonas de la ciudad, así como en un club hípico, donde lamentablemente también fallecieron dos caballos.
Volodimir Zelensky, presidente de Ucrania, había alertado previamente sobre la posibilidad de un ataque masivo, instando a la ciudadanía a aumentar la vigilancia ante las alertas aéreas. Las autoridades han confirmado que los proyectiles impactaron en diferentes lugares, incluyendo carreteras y cercanías a un centro comercial, causando múltiples víctimas. El gobernador militar de Zaporizhzhia, Iván Fedorov, proporcionó detalles en sus redes sociales, informando que el número de fallecidos ha ascendido a cinco, tras recuperar el cuerpo de una mujer de entre los escombros de una vivienda particular.
Los ataques no se limitaron a Zaporizhzhia. En Kharkiv, la segunda ciudad más grande de Ucrania, un bombardeo también dejó un saldo trágico: al menos un muerto y nueve heridos, incluyendo un niño de seis años. El alcalde de Kharkiv, Ihor Terekhov, notificó que la víctima fue hallada entre los escombros horas después del ataque, el cual tuvo lugar durante la madrugada en un edificio de baja altura.
Además, las fuerzas rusas han continuado su ofensiva en otras localidades, con bombardeos reportados en Sumy, donde un civil perdió la vida y al menos 20 viviendas resultaron dañadas. En un comunicado, el Kremlin destacó la captura de la localidad de Yurkovka en la provincia de Donetsk, lo que marca un avance importante en la reciente escalada del conflicto, iniciado en 2014.
Las tropas rusas han infligido daños significativos a las fuerzas armadas ucranianas, destruyendo equipos y causando bajas considerables entre las brigadas mecanizadas y de infantería. Mientras tanto, la situación humanitaria se agrava a medida que los conflictos continúan, con la población civil atrapada en medio de los ataques.
Este ciclo de violencia y destrucción refleja la extensión del conflicto, que no solo afecta a la infraestructura y al personal militar, sino también a la vida cotidiana de los ciudadanos, quienes enfrentan el impacto devastador de una guerra que ya ha durado demasiado tiempo.
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