En el contexto del fallecimiento del Papa Francisco I el pasado 21 de abril, la atención mundial se ha centrado en el Colegio Cardenalicio, la institución de la Iglesia Católica encargada de elegir a su sucesor mediante el cónclave. Este organismo está compuesto por los cardenales, altos miembros del clero designados por el Papa en reconocimiento a su servicio y dedicación. Dentro de este cuerpo eclesiástico, destacan tres órdenes: obispos, presbíteros y diáconos, que reflejan tanto su jerarquía como sus funciones dentro de la Iglesia.
Además de sus responsabilidades administrativas y espirituales, los cardenales cumplen un papel crucial como asesores del Papa y, en momentos como este, se encargan de asegurar la continuidad del liderazgo de la Iglesia. Entre los participantes del próximo cónclave se encuentran dos representantes mexicanos: Carlos Aguiar Retes, arzobispo primado de México, y José Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara.
En cuanto a su remuneración, el ingreso de los cardenales varía según su lugar de servicio. En El Vaticano, los cardenales reciben aproximadamente 5,000 euros mensuales, es decir, alrededor de 94,000 pesos mexicanos, de acuerdo con reportes del medio Infobae. No obstante, en México esta cifra es considerablemente menor. Una fuente de la Iglesia Católica en el país indicó que los cardenales perciben sueldos moderados, sin una cantidad fija establecida, ya que dependen de los recursos de cada diócesis. A menudo reciben ofrendas cuando ofician celebraciones parroquiales, aunque no todas las parroquias están en condiciones de ofrecer alguna retribución económica.
En algunos casos específicos, como el del cardenal Juan Sandoval Íñiguez, se ha informado que durante su tiempo en el Arzobispado de Guadalajara recibía un sueldo mensual de 12,500 pesos. Estas cifras reflejan que, en México, el servicio clerical de alto nivel no está vinculado a grandes ingresos económicos, sino que se ajusta a las condiciones locales y a un esquema de austeridad y vocación.
Respecto al resto del clero, los sacerdotes católicos en México también reciben salarios variables. Según la Secretaría de Economía del Gobierno de México, durante el tercer trimestre de 2024, los sacerdotes, pastores y otros teólogos del país conformaban una fuerza laboral de 30,600 personas, con un ingreso promedio de 7,400 pesos mensuales y una jornada semanal de aproximadamente 41 horas.
El análisis revela una disparidad significativa en los ingresos según el género: mientras que los hombres (94.2% del total) ganaban en promedio 7,710 pesos mensuales, las mujeres (5.79%) recibían apenas 2,400 pesos. Las entidades con mejores sueldos para estos profesionistas religiosos fueron Baja California Sur (15,700 pesos), San Luis Potosí (15,100) y Chihuahua (13,100). En contraste, los estados con mayor número de sacerdotes y teólogos son el Estado de México (4,840), la Ciudad de México (3,580) y Guanajuato (2,610).
Con el incremento del salario mínimo en 2025 del 12% respecto al año anterior, el sueldo promedio de un sacerdote en el país ascendió a 8,635 pesos mensuales. Esta información subraya las diferencias económicas dentro del clero, tanto por niveles jerárquicos como por regiones geográficas, en un contexto donde la vocación y el servicio a la comunidad siguen siendo los pilares fundamentales de quienes integran la Iglesia Católica en México.
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