El CEO de OpenAI, Sam Altman, anunció recientemente un acuerdo que permite al Departamento de Defensa utilizar los modelos de inteligencia artificial de la compañía en su red clasificada, marcando un hito significativo en la colaboración entre la tecnología de IA y la defensa.
Este desarrollo se produce tras una intensa disputa entre el Pentágono y la empresa rival Anthropic, que había intentado establecer límites en el uso de sus modelos para evitar aplicaciones en la vigilancia masiva y en sistemas de armas autónomas. A pesar de que el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, criticó duramente a Anthropic, catalogando su postura como un intento de “señalar veto sobre las decisiones operativas” del ejército estadounidense, el diálogo no ha cesado.
Más de 60 empleados de OpenAI, junto con 300 de Google, también manifestaron su apoyo a la posición de Anthropic a través de una carta abierta, abogando por una mayor ética en el uso de tecnologías de IA en operaciones militares.
Después del colapso de las negociaciones entre Anthropic y el Pentágono, la presión política aumentó. El expresidente Donald Trump, por su parte, desató críticas hacia la empresa y ordenó a las agencias federales la retirada gradual de sus servicios. Esto culminó en la designación de Anthropic como un “riesgo en la cadena de suministro”.
En contraste, Altman defendió que el contrato de defensa de OpenAI incluye protecciones para evitar la vigilancia masiva y asegurar la responsabilidad humana en el uso de la fuerza, principios que fueron acordados por el Departamento de Defensa. Altman destacó que OpenAI desarrollará salvaguardias técnicas para garantizar que sus modelos se utilicen de manera segura y responsable, con ingenieros asignados al Pentágono para supervisar adecuadamente la implementación.
Además, Altman indicó que la empresa está interesada en que el Departamento de Defensa imponga términos similares a todas las compañías de IA, enfatizando la urgencia de alejarse de confrontaciones legales hacia acuerdos razonables. En una reunión interna, comentó que el gobierno no forzaría a OpenAI para que sus modelos realizaran tareas que estos se negaran a ejecutar.
Este acuerdo se da en un entorno geopolítico tenso, justo cuando Estados Unidos e Israel intensifican sus acciones militares en Irán, lo que añade un contexto de urgencia a las conversaciones sobre el uso ético y seguro de la inteligencia artificial en aplicaciones defensivas.
La información presentada está basada en los acontecimientos ocurridos el 28 de febrero de 2026, y en el contexto actual, se resalta la creciente importancia del diálogo entre la tecnología y la ética militar en un mundo cada vez más interconectado y complejo.
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