El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este viernes en Salamanca la adquisición de una nueva remesa extraordinaria de 3,4 millones de vacunas contra el coronavirus de la marca Pfizer para poder anticipar la meta de la inmunidad de rebaño del 70% de la población prevista para finales de agosto. Con esa promesa y esa compra especial, que la ministra de Sanidad, Carolina Darias, cerró en la noche del jueves, Sánchez trastocó los planes de los barones y presidentes autonómicos del PP, que querían centrar la cumbre de Salamanca en las críticas al presidente por la escasez de dosis y la falta de negociación previa de los asuntos a abordar. Para aplacar estos reproches, el Gobierno también ofreció a las autonomías gestionar 10.500 millones del dinero del fondo de recuperación europeo que llegará este año a España.
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La XXIV Conferencia de Presidentes de Salamanca, la número 18 del mandato de Sánchez en La Moncloa, se había programado de manera extraordinaria, precisamente, para afrontar la situación actual de la quinta ola de la covid-19, para discutir sobre el reparto y sentido de los millonarios fondos europeos para la reconstrucción del país tras la pandemia y para hablar del llamado reto demográfico. Los presidentes autonómicos del PP venían con un guion aprendido y que cuadraron en la noche anterior durante una cena en un mesón de la Plaza Mayor de Salamanca con su líder nacional, Pablo Casado.
El objetivo era cuestionar el nivel de vacunación, pese a ser uno de los más altos de las naciones más pobladas del mundo, por entender que sus comunidades están suficientemente preparadas para administrar muchas más vacunas de las que les llegan. Y, de paso, los populares querían aprovechar para reprochar al presidente que hubiera convocado la cita, que anticipó el pasado 16 de junio, sin cumplir rigurosamente los protocolos y el reglamento oficial establecido para este tipo de cumbres. Incluso se habían repartido los papeles.
El veterano barón gallego Alberto Núñez Feijóo lo adelantó antes de llegar a Salamanca y lo repitió en la Plaza Mayor tras la foto oficial con el rey Felipe VI, que como suele suceder acude para recibir a todos los presidentes y departir con ellos antes de que comience la sesión de debate más formal. Núñez Feijóo tachó la conferencia de “informal” y demandó más vacunas, un reparto equitativo de los fondos europeos y un debate serio sobre la baja natalidad del país. La madrileña Isabel Díaz Ayuso debía ser el púgil más arisco y sin complejos. Y Mañueco, el presidente más comedido, que agradece todos los gestos. Y es lo que sucedió.
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Pedro Sánchez, conocedor de ese clima enrarecido de partida, no quiso esperar a las discusiones a puerta cerrada en el convento dominico de San Esteban y, antes de empezar la reunión, desde el claustro, realizó una declaración institucional para trastocar esa estrategia con varios anuncios. El más importante, el de la llegada de las nuevas vacunas. El jefe del Ejecutivo agradeció la hospitalidad de Mañueco y a continuación enlazó una reflexión sobre cómo ha cambiado el panorama en España desde la Conferencia de Presidentes del año pasado en San Millán de la Cogolla (La Rioja), donde todavía no había vacunas homologadas, y el paro y los ERTE estaban desbocados con una caída, además, del PIB nacional del 21,6%.
El presidente destacó que el escenario ha variado ahora radicalmente. Sobre todo, al contar con un 56% de la población ya vacunada con la pauta completa. Y fue ahí cuando reveló que, durante la noche anterior, el Ministerio de Sanidad había cuadrado la compra de 3,4 millones de vacunas de Pfizer antes de que acabe agosto. Dentro, en el plenario con los demás presidentes delante, Sánchez precisó más los datos y concretó que España está ya con el 55,7% de sus habitantes con la pauta completa y el 66%, con al menos una dosis.
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Resaltó que se han empezado a donar 22,5 millones de dosis de las comprometidas a nivel internacional y aclaró que, con los 3,4 millones de dosis adicionales, se pasará a cubrir de 13,1 millones de personas a 16,5 millones en agosto. El presidente calificó su anuncio de “muy buena noticia” y la interpretó en clave del “compromiso de todos por acelerar el rotundo éxito de la vacunación”. Y aprovechó para enlazar esas buenas perspectivas “esperanzadoras y optimistas” con algunos pronósticos positivos de crecimiento y recuperación económica.
Sánchez quiso salir al paso, indirectamente, de las críticas anticipadas por los barones del PP de que la cumbre autonómica apenas había sido trabajada previamente y apeló a salir de la crisis “juntos y unidos” con todas las administraciones, autonómicas y locales.


