Daniel Ortega ha asestado un duro golpe al sandinismo. El mandatario nicaragüense, exguerrillero reconvertido en autócrata. Ordenó la detención el domingo de tres relevantes figuras sandinistas y antiguos compañeros de armas en la lucha contra la dictadura de la dinastía Somoza. Dora María Téllez, Víctor Hugo Tinoco y Hugo Torres.
Ortega zanja así una vieja deuda porque siempre consideró traidores a quienes dejaron el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) —el partido que él controla— y más tarde se convirtieron en opositores a su régimen. “Así son las vueltas de la vida, los que una vez acogieron principios hoy los han traicionado”. Dijo Torres mientras grababa un vídeo.


