La controversia en torno a una colección de importantes obras de arte mexicano ha tomado un nuevo giro. A principios de 2026, el Banco Santander confirmó su intención de llevar un conjunto valioso de piezas artísticas a España, donde se exhibirán en el Faro Santander en septiembre. Esta decisión ha suscitado críticas de diversos sectores, desde curadores hasta abogados, quienes argumentan que la iniciativa infringe las leyes mexicanas sobre el patrimonio cultural.
La colección, en gran parte compuesta por obras de Frida Kahlo, así como de Rufino Tamayo y Diego Rivera, fue formada por los coleccionistas Jacques y Natasha Gelman durante el siglo XX. Actualmente, la Gelman Collection se exhibe en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México y alberga una riqueza artística que representa un hito en el modernismo mexicano.
A pesar de la oposición, el banco ha aclarado que su plan es legal y que está comprometido con la conservación y exhibición responsable de la colección. Este anuncio llega tras un acuerdo a largo plazo alcanzado con la familia Zambrano, que gestiona aproximadamente 160 de las 300 obras de la colección. Aunque el gobierno mexicano ha anticipado la repatriación de estas piezas para 2028, también ha establecido que se podrá exhibir la colección hasta 2030.
El grupo Defensa de la Colección Gelman ha intensificado su resistencia al anunciar acciones legales en contra del Banco Santander y el Estado mexicano. Este colectivo sostiene que la colaboración entre ambos sectores podría fusionar intereses públicos y privados de manera inconstitucional. Exigen, además, la creación de un museo accesible al público donde la colección pueda ser apreciada adecuadamente.
El Banco Santander, por su parte, ha reiterado que comprende la importancia cultural e histórica de la Gelman Collection y que su objetivo es se r un socio en la conservación de este patrimonio invaluable. La institución continúa enfatizando que su plan se alinea con las leyes mexicanas y que su colaboración ha permitido que la colección se exhiba en México tras casi dos décadas de ausencia.
Una complicación adicional surge del acuerdo entre el gobierno mexicano y el banco, que incluye detalles financieros con la familia Zambrano, aunque estos no se han hecho públicos. La situación permanece tensa mientras el Banco Santander defiende su posición y la colección se prepara para iniciar su travesía hacia España.
Esta dinámica entre patrimonio, legalidad y conservación se encuentra en el centro del debate cultural contemporáneo, donde el arte y su destino son, sin duda, temas que continúan generando opiniones encontradas y una rica discusión sobre la verdadera propiedad del arte.
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