Santo Miguelito Pérez, un talentoso egresado de Artes Plásticas de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), se destacó recientemente en el Salón ACME, un evento relevante dentro de la Semana del Arte en la Ciudad de México. Con su innovadora propuesta en bordados, evoca el imaginario prehispánico y temas contemporáneos, demostrando un dominio excepcional de la técnica y el color. Sus obras no solo se limitan a la estética, sino que son un profundo diálogo entre tradición y modernidad.
En una emotiva conversación, Pérez expresó su orgullo por provenir de la UDLAP, donde siente que recibió una formación integral que potenció su carrera artística. “Estoy contento por el reconocimiento de mi alma mater y por representar a Puebla en este importante salón”, afirmó. Su experiencia en la universidad ha sido enriquecida por un enfoque teórico-práctico que le permitió explorar diversas disciplinas artísticas, desde la escultura hasta el dibujo.
Recordando a sus maestros, mencionó figuras clave como Laurence Le Bouhellec, Joaquín Conde y Carlos Arias, quienes influyeron en su trayectoria. Estas experiencias le permitieron desarrollar no solo habilidades técnicas, sino también una comprensión más amplia de la práctica artística.
Uno de los aspectos más interesantes de su trabajo es su conexión con la técnica del bordado, que aprendió de forma doméstica, compartiendo momentos creativos con sus tías. “Nunca imaginé que esa parte de mi infancia se convertiría en la base para mi carrera”, reflexionó Pérez. Este enfoque familiar y de tradición en el bordado le ha brindado una perspectiva única, permitiéndole crear obras que trascienden técnicas más convencionales como el óleo o la acuarela.
En el Salón ACME, Pérez no solo mostró sus bordados, sino que también interactuó con otros artistas y su público, afirmando que su interés por el autorretrato ha guiado su necesidad de explorar la representación de su propia imagen a través de diversos materiales y técnicas. Esta curiosidad por la práctica textil refleja un deseo de expansión más allá de los límites predefinidos de las artes visuales.
Finalmente, resalta la calidad del programa de Artes Plásticas de la UDLAP, donde apreció no solo la formación técnica, sino también la oportunidad de aprender en un ambiente colaborativo y profesional. La experiencia adquirida y el método de enseñanza han dejado una huella indeleble en su obra.
La trayectoria de Santo Miguelito Pérez es un testimonio del poder de la educación artística y de cómo una conexión con las raíces culturales puede influir significativamente en la expresión creativa contemporánea. Sin duda, su participación en el mundo del arte es un reflejo de la rica herencia que representa y la innovación que busca aportar.
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