El futuro del ballet en Escocia enfrenta desafíos significativos, especialmente para la emblemática Scottish Ballet, cuya sede se encuentra en Glasgow. Steven Roth, director ejecutivo de la compañía, ha expresado su preocupación sobre la sostenibilidad de las giras en Edimburgo debido a un notable aumento en los costos de alojamiento. Según datos recientes, la factura por alojar a un grupo de hasta 150 artistas y miembros del equipo ha crecido un alarmante 72% entre diciembre de 2019 y diciembre de 2025, superando las £200,000.
Ante esta situación, Scottish Ballet ha hecho un llamado a la ciudad de Edimburgo para que implemente un esquema de exención o alivio relacionado con el nuevo impuesto a los visitantes, que comenzará a aplicarse el 24 de julio. Este impuesto, que agrega un 5% a los costos de alojamiento en hoteles, B&Bs y otros lugares turísticos, ha despertado preocupaciones tanto entre artistas como entre audiencias.
Roth enfatizó que “los costos de hacer una gira en Edimburgo están volviéndose insostenibles” y añadió que, a pesar de los desafíos económicos, la compañía seguirá buscando maneras de mantener su presencia en la ciudad, que es reconocida mundialmente por su vibrante vida artística. Sin embargo, advirtió que si el costo de la economía de visitantes se vuelve excesivo, tanto para los artistas como para el público, se pondría en riesgo el atractivo que hace de Edimburgo un destino cultural.
La situación ha llevado a la compañía a restringir su producción navideña de “Cinders” en Edimburgo. Inicialmente, se esperaba que el espectáculo se presentara hasta el 31 de diciembre, pero los crecientes costos han forzado a la agrupación a acortar la temporada a solo del 11 al 24 de diciembre, dejando el teatro vacío durante el período festivo, algo inusual en la historia reciente del lugar.
Además, Scottish Ballet ha señalado que no tiene otra opción que proporcionar alojamiento en la ciudad debido a compromisos contractuales y normativas de salud y seguridad que exigen que los artistas residan cerca de los lugares de actuación. Christopher Hampson, director artístico de la compañía, reiteró que la reputación de Edimburgo como un centro cultural vibrante se ha construido gracias a la dedicación de las compañías y los artistas que han trabajado en la ciudad año tras año. No obstante, subrayó que esta dedicación debe ser recíproca.
Ante el inminente inicio del impuesto a los visitantes, la Compañía ha instado a la Ciudad de Edimburgo a considerar la introducción de medidas que ayuden a mitigar el impacto en el sector de las artes. La respuesta de la ciudad ante estas inquietudes podría determinar el futuro de una de las principales expresiones culturales de Escocia.
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