Al menos 30 jefes de Estado y de Gobierno, incluido el presidente estadounidense Joe Biden, están convocados a la cita.

Solo en una ocasión ha albergado España una cumbre de la OTAN. Fue en julio de 1997, con el entonces presidente José María Aznar como organizador y Bill Clinton entre los invitados.
El Gobierno ha presentado su candidatura esgrimiendo que, en mayo próximo, se cumple el 40º aniversario del ingreso de España en la Alianza Atlántica.
El referéndum impuso algunas limitaciones, como que España no podía pertenecer a la estructura militar de una alianza militar.
Su sucesor, José Luis Rodríguez Zapatero, intentó compensar la retirada de las tropas de Irak, donde actuaba una coalición de voluntarios dirigida por EE UU, con un aumento de la presencia en Afganistán, donde la OTAN había asumido el imposible encargo de estabilizar.
La situación hoy es muy distinta. España ha salido de Afganistán de manera concertada con la OTAN y es uno de los países que más contribuye a sus operaciones: tiene una compañía mecanizada en Letonia, un destacamento aéreo con carácter rotatorio en Lituania (y este año otro en Rumania) y una batería de misiles Patriot en Turquía, además de uno o dos buques en las flotas permanentes aliadas; en total, más de 800 militares.


