En la localidad otomí de San Ildefonso Tultepec, en Amealco de Bonfil, Querétaro, un patrimonio cultural enfrenta un desafío significativo: el interés de las nuevas generaciones por convertirse en artesanos se ha desplomado. Esta situación podría llevar a la extinción de la producción de las icónicas muñecas Lelé y Dönxu, tradiciones representativas de esta región.
Claudia Santiago, una artesana local, ha observado cómo la tradición de elaborar muñecas está cada vez más en manos de las personas mayores. “Se está perdiendo mucho el interés entre los jóvenes por aprender la elaboración de las muñecas”, enfatiza en una reciente declaración. Este desinterés no solo se manifiesta en su taller, sino también en otras familias del lugar donde escasean aquellos dispuestos a mantener vivo este arte. La razón principal, argumentan las artesanas, es que se trata de un trabajo arduo y poco remunerado.
La situación se complica aún más cuando otras artesanas expresan que sus hijos no muestran disposición para continuar con la herencia artesanal. Avelina, otra de las voces de la comunidad, comparte el caso de su hija, quien tras terminar la secundaria optó por dejar a un lado el arte de la muñeca en favor de un empleo en la ciudad de Querétaro, donde trabaja como mesera y asegura estar satisfecha con su elección.
Las muñecas Lelé, que literalmente significa “bebé” en la lengua hñahñu, son representaciones de niñas adornadas con coloridos moños y trajes típicos. Por su parte, la figura de la Dönxu simboliza la maternidad, retratada de pie con una sonrisa y un bebé en brazos. Esta dualidad en las muñecas resalta la riqueza cultural de la región.
En el centro de Amealco, los visitantes pueden encontrar una escultura de bronce de tamaño humano que representa a una muñeca Lelé. Además, la muñeca ha dejado su huella en numerosos murales callejeros y, recientemente, se inauguró un museo en Amealco dedicado a este emblema cultural.
La información aquí presentada es un recordatorio de la importancia de preservar estas tradiciones, que no solo representan un arte, sino también la identidad y la historia de una comunidad. Con cada muñeca elaborada, se teje un hilo que une el pasado con el presente, un legado que merece ser transmitido a las futuras generaciones.
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