Caracas. El 5 de enero de 2026 marcó un nuevo capítulo en la crisis política de Venezuela, cuando Delcy Rodríguez asumió oficialmente la presidencia interina ante un Parlamento que mantiene una mayoría chavista. Este acto se celebró en un contexto tenso, ya que Nicolás Maduro enfrentaba acusaciones en Estados Unidos.
Rodríguez, abogada laboral de 56 años y figura prominente en el círculo cercano de Maduro, juró su cargo ante su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional. Su discurso reflejó la angustia y la lucha que enfrenta el país; mencionó el “secuestro” de dos venezolanos en Estados Unidos y expresó su compromiso de trabajar por la paz y la estabilidad de la nación.
Mientras tanto, miles de manifestantes marcharon en las calles de Caracas pidiendo la liberación de Maduro y de Cilia Flores, la primera dama. Con consignas como “¡Maduro aguanta, que Venezuela se levanta!”, los ciudadanos demostraron el fervor de la resistencia chavista en un día lleno de simbolismo.
La ceremonia de juramentación no solo fue un momento significativo para el nuevo liderazgo, sino también para aquellos que rodearon a Rodríguez en el evento, incluidos figuras claves como el ministro del Interior, Diosdado Cabello, y el ministro de Defensa, el general Vladimir Padrino. Rodríguez tiene una trayectoria de poder desde hace más de una década, habiendo ocupado diversos cargos, desde vicepresidenta hasta ministra de Finanzas y de Hidrocarburos.
Del otro lado de la frontera, en Estados Unidos, la administración de Donald Trump tomó nota de estos acontecimientos. Trump anunció que los secretarios de Estado y de Defensa, Marco Rubio y Pete Hegseth, respectivamente, junto con el asesor Stephen Miller, serían los encargados de dirigir la estrategia estadounidense hacia Venezuela durante esta transición política.
La situación en Caracas se complica aún más debido a un estado de excepción vigente, lo que permite a las fuerzas del orden buscar de manera activa a aquellos que presuntamente apoyaron o promovieron ataques armados desde el exterior. Las manifestaciones que se desarrollaron en la ciudad también expresaron la indignación hacia la política estadounidense, con pancartas que criticaban la intervención como una violación a la soberanía venezolana.
En esta encrucijada histórica, Venezuela se enfrenta a días inciertos, con un nuevo liderazgo que promete leer su propia narrativa en medio de una crisis profunda. Así, la escena política del país sigue marcada por la polarización y la lucha constante por el poder y la legitimidad.
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