Cuando una persona toma la decisión de invertir en acciones de empresas que cotizan en alguna bolsa de valores, busca un rendimiento que supere aquel que puede obtener mediante la renta fija u otros activos. La elección de las acciones a adquirir depende de una análisis exhaustivo que incluye resultados de cada emisora como ventas, utilidades y rentabilidad. Además, se considera el sector al que pertenece la empresa, el mercado en el que cotiza, las tendencias actuales y las expectativas sobre ese valor en particular.
En el caso específico de los equipos de fútbol, los factores económicos y financieros son cruciales, destacando ingresos provenientes de derechos de transmisión televisiva, streaming, patrocinios y publicidad, así como las entradas y abonos para asistir a los partidos, y las transferencias de compra y venta de jugadores. Estos componentes económicos son fundamentales, pero un elemento igualmente importante es el apego emocional que el inversionista siente hacia un equipo en particular.
La afición juega un rol decisivo: ¿qué equipo es el más exitoso?, ¿cuál ofrece el mejor juego?, o ¿quién cuenta con los mejores jugadores? Sin embargo, existen circunstancias en las que las franquicias no cumplen estas expectativas y no están listadas en bolsa, lo que puede limitar las opciones del inversionista.
Desde 1983, cuando el Tottenham se convirtió en el primer equipo de fútbol en cotizar en bolsa, varios clubes europeos han seguido este camino. Equipos como AS Roma, Juventus y Lazio en Italia; Borussia Dortmund en Alemania; y Sporting y Benfica en Portugal, son ejemplos destacados. El Manchester United cotizó en la Bolsa de Londres desde 1991 hasta 2005, y volvió al mercado en 2012, esta vez en la bolsa de Nueva York.
Un aspecto fascinante a considerar es cómo los resultados deportivos impactan directamente en la cotización de las acciones de un equipo. Por ejemplo, en 2018, después de que AS Roma venciera al Barcelona FC 3-0 en un partido crucial de la Champions League, sus acciones experimentaron un alza del 23.7%. Sin embargo, en la siguiente fase, tras ser eliminado por el Liverpool, el precio de sus acciones cayó aproximadamente un 10%. En resumen, a pesar de que la victoria inicial no se tradujo en una clasificación, el rendimiento final fue del 17% respecto a la cotización previa.
Otro caso ilustrativo es el de la Juventus, cuya eliminación por el Ajax de Holanda en marzo de 2019 provocó un descenso del 17.6% en el valor de sus acciones, marcando su caída más significativa desde 2013. En el contexto mexicano, el Club América debutó en la Bolsa Mexicana de Valores, sus acciones subieron un 16.5% tras ganar el bicampeonato del torneo, aunque cerraron a niveles similares a la sesión anterior.
De esta manera, queda claro que combinar el componente emocional ligado al deporte con la inversión puede ser una aventura interesante, siempre que se analicen los aspectos económicos y financieros. Para aquellos que desean incursionar en el apasionante mundo de las inversiones vinculado a sus equipos favoritos, es recomendable buscar la asesoría de un especialista en la materia.
La información presentada corresponde a los datos disponibles hasta el 2 de mayo de 2025.
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