Un evento significativo ha sacudido la comunidad LGBTQ+ en Nueva York, tras la remoción silenciosa de una gran bandera del orgullo de la plaza del Monumento Nacional Stonewall, el 9 de febrero de 2026. Este acto, derivado de una directiva del gobierno de Trump, se considera un nuevo golpe a los derechos de esta comunidad, que ha enfrentado diversos desafíos en los últimos años.
El Monumento Nacional Stonewall no es solo un punto de interés turístico en Manhattan; es un símbolo fundamental del movimiento por los derechos gay en Estados Unidos, recordando la revuelta de 1969 que marcó el inicio de una lucha sostenida por la igualdad. Designado monumento nacional por el entonces presidente Barack Obama en 2016, el sitio incluye el famoso Stonewall Inn y Christopher Park, donde se desarrollaron protestas históricas lideradas por mujeres trans de color contra la brutalidad policial.
La National Park Service (NPS), responsable del Monumento, anunció que la bandera fue retirada “en cumplimiento con un nuevo orden del gobierno” que restringe las banderas que pueden ondear en sus instalaciones. Según esta guía emitida en enero, solo se permiten la bandera estadounidense y otras aprobadas a nivel congresional o departamental, lo que deja a la bandera del orgullo fuera de lugar en este espacio emblemático.
La eliminación de esta bandera se produce en un contexto ya tenso; hace un año, la NPS había enfrentado críticas por eliminar menciones de personas queer y trans de su sitio web, lo que generó indignación entre activistas. Esta situación se ha intensificado con la reciente acción de retirar la bandera más reconocible de apoyo a la comunidad LGBTQ+, generando reacciones de alarma entre los visitantes. “Esto se siente como un paso más en una serie de ataques”, expresó Alex, un residente local y visitante del parque.
Las declaraciones de apoyo y resistencia han surgido de diversas partes. Brad Hoylman-Sigal, presidente de Manhattan, ha declarado su oposición a la decisión de la NPS y se ha comprometido a luchar para que la bandera del orgullo ondee nuevamente en el Monumento Nacional. A lo largo del día de la remoción, decenas de visitantes expresaron su descontento, refiriéndose a la acción como “disgustante” y “homofóbica”, y destacando la importancia de honrar la historia y las luchas de la comunidad LGBTQ+ en este sitio.
En un trasfondo de políticas regresivas, el expresidente Trump ha impulsado, desde su segundo mandato, decisiones que han perjudicado los derechos de las personas LGBTQ+, como la prohibición de la participación de atletas trans en deportes femeninos y restricciones a la atención médica para jóvenes trans. Este contexto ha llevado a activistas y defensores a considerar la remoción de la bandera del orgullo como un avance preocupante en una narrativa más amplia de opresión.
Mientras tanto, el debate por los derechos LGBTQ+ continúa, y muchos se preguntan cómo este evento influenciará el futuro de los espacios dedicados a la comunidad en lo que lleva siendo una lucha histórica. Lo que está claro es que la bandera del orgullo, un símbolo de resistencia y amor, sigue siendo un faro para muchos, aun frente a los obstáculos que persisten.
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