El Festival de les Arts, un evento musical destacado en La Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, enfrenta un grave revés. La organización ha anunciado con “enorme tristeza” que la segunda jornada del festival, prevista para el 6 de junio de 2026, ha sido cancelada. Esta decisión se debe a un incumplimiento de las normativas de ruido durante la primera jornada, donde los asistentes a los conciertos experimentaron serios problemas de acústica.
El episodio comenzó cuando la cantante Leire Martínez interrumpió su actuación, abrumada por las quejas de un público que apenas podía escucharla. La causa de estos inconvenientes se sitúa en un litigio en curso entre el Ayuntamiento de Valencia y los vecinos del área, que resultó en una sentencia judicial en marzo que limitó el volumen del sonido a 85 decibelios durante el día y 80 por la noche para proteger a la comunidad de la contaminación acústica.
A pesar de la buena voluntad de los organizadores, quienes habían estado trabajando para equilibrar las necesidades de los vecinos y el disfrute del público, las restricciones en el sonido se impusieron de manera contundente. Durante las performances de Karavana y Éxtasis, el público también expresó su descontento por el volumen bajo, lo que culminó en la prohibición del segundo día de festivales tras constatarse que se habían sobrepasado los límites acústicos.
Estaba previsto que esa segunda jornada presentara a varios artistas reconocidos, incluidos Triángulo de Amor Bizarro, Two Door Cinema Club y Dorian. La organización del festival lamenta profundamente lo sucedido y señaló que, a pesar de sus esfuerzos por encontrar espacios alternativos, como La Marina de València o el Circuito Ricardo Tormo en Cheste, no lograron establecer una comunicación efectiva con la alcaldía para discutir posibles soluciones.
El comunicado concluyó con la promesa de reembolsos para los asistentes que adquirieron entradas y abonos, lo que representa una clara muestra del impacto que la decisión tendrá no solo en los artistas y organizadores, sino también en los aficionados que esperaban con ansias el evento. A medida que el festival se esfuerza por garantizar su continuidad en futuras ediciones, la situación resalta la compleja interacción entre cultura, comunidad y regulación.
Esta cancelación deja una huella en el ambiente cultural de Valencia, un recordatorio de los desafíos que enfrentan los festivales en la búsqueda de un equilibrio entre el espectáculo y la convivencia pacífica con la comunidad.
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