La industria automotriz se posiciona como el principal motor de exportación en el país, generando un 22% más divisas que las remesas y el turismo. Sin embargo, enfrenta retos significativos que están afectando su crecimiento. Expertos han señalado asuntos críticos como la falta de infraestructura adecuada para el comercio exterior, problemas de suministro energético, interrupciones en proyectos de inversión, un leve crecimiento del 0.9% y la complejidad derivada de los aranceles.
Durante el Global Transportation & Innovation Summit, se discutieron estos temas con la participación de autoridades del sector. Según Odracir Barquera, director de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), de 2010 a 2024, la balanza automotriz ha mostrado un crecimiento constante, excepto en 2020 debido a la pandemia. En 2024, la industria alcanzó un total de exportaciones de 108,534 millones de dólares, en comparación con 21,632 millones en turismo y 63,239 millones en remesas.
Este sector representa la mayor cadena de valor en el país, proporcionando más de 20 millones de empleos. En 2024, la inversión extranjera directa (IED) en esta área sumó 9,434 millones de dólares, con el 19% destinado a la fabricación de automóviles y camiones, mientras que un 7% se dirigió a autopartes.
Sin embargo, los datos de producción de vehículos de enero a abril de este año reflejan crecimiento casi nulo: 1 millón 299,554 unidades producidas, lo que representa un aumento del 0.9% en comparación con el mismo periodo del año anterior. A su vez, las exportaciones cayeron un 7.3%, alcanzando 1 millón 032,819 unidades.
La necesidad de aumentar el contenido nacional en los vehículos es un tema candente. Durante el conversatorio, se exploró un plan para incrementar este contenido en un 15% como parte de estrategias esenciales para atraer inversiones, que incluiría incentivos como la depreciación acelerada. Sin embargo, la falta de infraestructura para el comercio exterior y sistemas aduaneros obsoletos siguen siendo barreras significativas.
La AMIA ha comenzado conversaciones con el gobierno federal respecto a una reforma aduanera proyectada para septiembre, la cual busca mejorar estos procesos. Además, la industria se enfrenta a problemas de suministro energético, lo que ha llevado a cortes en el sector industrial. Se espera que el gobierno tome medidas para mejorar la infraestructura energética y el marco regulatorio en este sentido.
A pesar de la situación crítica de los aranceles, estas reformas son fundamentales para fortalecer la manufactura en México. Daniel Hernández, de la Red Nacional de Clústeres de la Industria Automotriz, ha subrayado la importancia de contar con certidumbre en la toma de decisiones. Las complicaciones operativas son la principal preocupación: los camiones detenidos en frontera, los inventarios acumulados y la necesidad de cumplir con los requisitos de contenido nacional son aspectos que demandan atención inmediata.
Finalmente, preocupa la desaceleración en el crecimiento del mercado de vehículos eléctricos, lo cual ha pospuesto proyectos y agregado presión al sector. Las plataformas están envejeciendo y se prevé que 2025 sea un año de “supervivencia” mientras se aguarda la implementación de reformas esperadas para 2026 y 2027.
Esta información se basa en los datos disponibles hasta el 5 de junio de 2025, y refleja un panorama complejo, pero esencial para el futuro de la industria automotriz en el país.
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