A medida que se acerca el Met Gala 2026, las ciudades de Nueva York se han llenado de carteles que llaman a la protesta. Activistas han comenzado una campaña de boicot contra el evento, centrada en sus patrocinadores, Jeff Bezos y Lauren Sánchez, a quienes acusan de fomentar la explotación laboral en Amazon y de tener vínculos con la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Este esfuerzo surge de la mano del colectivo británico de activismo político Todos Odian a Elon, que ha diseñado y distribuido gratuitamente estos carteles. La campaña, que logró recaudar más de $10,000 en solo una semana, busca visibilizar las prácticas laborales controversiales en Amazon, en particular las difíciles condiciones que enfrentan los trabajadores en los almacenes y el servicio de entrega, así como los problemas relacionados con el tratamiento de los inmigrantes por parte de la empresa.
Los carteles retratan una alfombra roja rodeada de flashes de cámaras junto a una botella de agua llena de orina, un símbolo de las prácticas laborales denunciadas que revelan cómo algunos conductores de entrega han recurrido a tales medidas extremas para cumplir con las estrictas cuotas diarias impuestas por la compañía. Aunque Amazon inicialmente negó estas afirmaciones, en el último año ha admitido parcialmente la veracidad de estas denuncias.
El contexto que rodea al Met Gala, famoso no solo por su glamour sino también por las críticas que genera cada año, ha tomado un giro más polémico. La portavoz del grupo activista expresó en un comunicado que “la celebración de una de las figuras más controvertidas de la era de Trump es un insulto”, dado el contexto global de crisis humanitaria y social.
Además de enfatizar el vínculo de Amazon con ICE a través de su plataforma de servicios en la nube, esta campaña también aprovecha la reciente atención mediática sobre las condiciones laborales de la empresa. A pesar del escepticismo sobre el impacto personal que tendría un boicot al evento, muchos críticos subrayan que la protesta debería ir acompañada de un boicot a Amazon mismo para ser verdaderamente efectiva.
Con manifestaciones similares en años anteriores, donde se han producido arrestos durante las protestas, el Met Gala se ha convertido en un punto focal para aquellos que buscan exigir responsabilidad social de las élites empresariales. En este contexto, el llamado al boicot resuena en una sociedad cada vez más crítica del papel que juegan estas figuras en el reforzamiento de desigualdades y explotación.
Es incuestionable que, a medida que el evento se acerque, estos lemas y carteles seguirán apareciendo en las calles de una ciudad conocida por su espíritu combativo. A medida que las voces de los activistas se elevan, el mundo observará atentamente cómo se desarrolla esta protesta en uno de los escaparates más brillantes de la cultura estadounidense.
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