El senador Josh Hawley (R-MO) ha anunciado su intención de investigar las prácticas de Meta en relación a sus productos de inteligencia artificial generativa, especialmente en lo que respecta a la protección de los menores. Esto surge tras la divulgación de documentos internos que revelaron que los chatbots de la compañía estaban autorizados para mantener “conversaciones románticas” y “sensuales” con niños.
Hawley, quien preside el Subcomité de Justicia del Senado sobre Crimen y Contra el Terrorismo, ha manifestado su preocupación por si la tecnología de Meta podría estar perjudicando a los niños y si la empresa ha engañado al público o a los reguladores acerca de sus medidas de seguridad. La revelación de estas pautas ha provocado un amplio rechazo, pues uno de los ejemplos discutidos incluye un chatbot que profiere comentarios como, “Cada centímetro de ti es una obra maestra – un tesoro que atesoro profundamente”.
Ante esta situación, un portavoz de Meta ha declarado que tales ejemplos son inconsistentes con las políticas de la empresa y que ya han sido eliminados. Sin embargo, Hawley considera inaceptable que se hayan aprobado tales políticas en primer lugar. En una carta dirigida al CEO de Meta, Mark Zuckerberg, subrayó la necesidad de saber quién aprobó estas directrices, durante cuánto tiempo estuvieron vigentes y qué acciones han tomado para prevenir comportamientos similares en adelante. También ha solicitado documentos que incluyan todas las versiones de estas pautas y la identidad de quienes participaron en su elaboración.
Meta tiene hasta el 19 de septiembre para entregar la información solicitada. Otros legisladores, como la senadora Marsha Blackburn (R-TN), también han expresado su desaprobación, acentuando que Meta ha fallado en proteger a los niños en línea. Blackburn enfatizó la urgencia de aprobar la Ley de Seguridad en Línea para Niños, sugiriendo que la situación actual reitera la necesidad de actuar con celeridad.
Dado el contexto actual de las redes sociales y el potencial impacto en menores, este caso promete ser un punto de inflexión en la regulación de la tecnología y la protección infantil en el entorno digital. Mientras la validación y las posibles reacciones del público y los legisladores continúan, la presión sobre Meta para responder de manera efectiva a estas inquietudes podría marcar un cambio significativo en la manera en que se desarrollan y supervisan sus productos.
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