En un notable desenlace judicial, Hadi Matar, el hombre que asestó múltiples cuchilladas al renombrado escritor Salman Rushdie en 2022, ha sido sentenciado a 25 años de cárcel por intento de asesinato. Esta condena, impuesta el 16 de mayo de 2025, responde a un ataque brutal que casi le costó la vida al autor de la célebre obra Hijos de la medianoche, quien tras el asalto sufrió pérdidas graves, incluyendo la visión de su ojo derecho.
Matar, un estadounidense de ascendencia libanesa, fue hallado culpable por un jurado popular tras un juicio que duró cerca de cuatro semanas, en el que se presentaron testimonios, incluido el del propio Rushdie. Este ataque ocurrió en Chautauqua, Nueva York, mientras Rushdie se preparaba para dar una conferencia sobre la libertad de expresión ante una audiencia de aproximadamente mil personas.
El juez David Foley, a cargo del caso, dictó la máxima pena posible. En su fallo, Foley determinó que Matar no solo debía cumplir los 25 años de prisión por intento de asesinato, sino que se le impondría también cinco años de libertad supervisada, así como un adicional de siete años por agresión, con tres años más de libertad vigilada. Las penas se cumplirán de forma concurrente.
La historia entre Rushdie y Matar data de mucho tiempo atrás. Desde que el entonces líder supremo de Irán, el ayatolá Ruhollah Jomeini, emitió en 1989 una fatua que pedía la muerte del escritor por considerarlo blasfemo, Rushdie ha vivido bajo la sombra de amenazas. En la primera década tras la fatua, estuvo recluido y bajo protección en Londres, aunque en los últimos años, había recuperado cierta normalidad en su vida en Nueva York.
Además de la condena por intento de asesinato, Matar enfrenta cargos federales relacionados con terrorismo por supuestamente proporcionar apoyo al movimiento chiíta Hezbolá, grupo que ha estado vinculado a la fatua en contra de Rushdie. Pese a ello, las autoridades de Irán han negado cualquier implicación en este ataque.
En el juicio, Matar reveló que apenas había leído unas pocas páginas de Los versos satánicos, lo suficiente para justificar su ataque. La defensa intentó minimizar el impacto de la fatua iraní, pero Rushdie, al testificar, compartió que había sentido que iba a morir tras las violentas agresiones que sufrió de manos de Matar.
Luego del ataque, Matar fue detenido en el lugar de los hechos, y durante una entrevista en prisión, expresó su sorpresa de que Rushdie hubiera sobrevivido, aunque no comentó si la fatua sirvió de inspiración para su acto deliberado de violencia.
Este caso ha reavivado el debate sobre la libertad de expresión y los costos personales que enfrentan quienes desafían las normas culturales y religiosas, reflejando un tema que sigue siendo relevante en muchas partes del mundo.
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