José María Serralde ha tomado la batuta de la Coordinación Nacional de Música y Ópera (CNMO) con una visión contundente: fortalecer la conexión con la comunidad y fomentar una programación musical más inclusiva y horizontal. Desde su nombramiento en octubre, busca no solo celebrar la herencia cultural, sino también establecer un diálogo constructivo con artistas y directores que enriquezcan el panorama musical en México.
Serralde, un talentoso pianista originario de la Ciudad de México, destaca que su enfoque no ha sido meramente diagnóstico, sino una celebración de procesos creativos. Con medio año en el cargo, ha trabajado arduamente para sentar las bases de un programa que promete transformar la vista tradicional de la música operística y clásica. “La idea es construir puentes, tanto con los directores como con las visiones de los artistas”, señala en una reciente entrevista.
El director enfatiza que el interés por parte de la directora del Inbal, Alejandra de la Paz, y de la Secretaría de Cultura es clave para fomentar un espacio donde se combinen diferentes pensamientos y perspectivas sobre la música y su programación. Este enfoque busca ser más inclusivo, rompiendo con la programación vertical del pasado. “Estamos en un proceso de deconstrucción”, explica, mientras busca cómo hacer que la creación musical sea un esfuerzo colectivo.
La CNMO, que actualmente cuenta con 42 músicos de diversas especialidades y 18 cantantes solistas, está ampliando sus horizontes. Los ciclos musicales que antes se presentaban solo por breves períodos ahora tienen un lugar fijo en el calendario, destacando iniciativas como Música Antigua Inbal y Música Mexicana Recuperada. También se planean ciclos conmemorativos, como el dedicado a Palestrina, que celebrará al maestro de la polifonía del Renacimiento.
Un aspecto novedoso del programa es la intención de introducir una perspectiva descolonial. Este enfoque no pretende ver la música europea como el centro, sino situar a América Latina y sus ritmos en el primer plano. “Queremos mirar desde el Sur global y descubrir las visiones que cuestionan la normatividad de programación desde Europa”, subraya Serralde.
Para este semestre, la CNMO prevé realizar alrededor de 350 conciertos en 16 estados de México, incluyendo una colaboración con 22 instituciones. Se incorporan sedes alternas como el Museo Vivo del Muralismo y el Palacio Legislativo, ampliando así el acceso a la música en diferentes comunidades.
Entre los eventos destacados, ya se anuncia un concierto monumental en mayo con la Orquesta de Cámara de Bellas Artes que interpretará la Pasión según San Juan de Bach. También, el Cuarteto Latinoamericano unirá fuerzas con el Cuarteto de Bellas Artes para presentar todos los cuartetos de Silvestre Revueltas.
A medida que se implementan estas innovaciones, Serralde busca establecer puntos de encuentro para enriquecer la experiencia musical. “Esto no sucederá de la noche a la mañana, pero sí estamos moviendo el foco para que nuestras miradas se dirijan hacia nuevas direcciones”, resalta. Su compromiso incluye visibilizar a las mujeres en la música y dar espacio a compositores nacionales de ambos géneros.
Con esta renovada visión, la CNMO se posiciona no solo como una entidad concertista, sino como un catalizador de cambios significativos en la voluntad colectiva de hacer música en México.
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