El sector de los servicios en México experimentó un importante retroceso durante mayo, arrastrando a la economía a un crecimiento nulo, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este informe del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) revela que el sector sufrió una contracción mensual del 0.4%, una señal alarmante dado que este ámbito representa alrededor del 60% del PIB y es considerado el principal motor de crecimiento del país.
Este descenso es significativo, siendo el más pronunciado del año hasta ahora; en marzo se registró una caída más leve del 0.2%. La situación es aún más preocupante al compararla con diciembre de 2024, donde la contracción alcanzó el 0.8%. Andrés Abadía, economista en jefe para Latinoamérica de Pantheon Macroeconomics, subraya la heterogeneidad del panorama económico, resaltando que el debilitamiento de los servicios podría estar relacionado con una cautela creciente en el consumo privado.
Del total de 14 servicios analizados, seis mostraron contracciones, siendo la más notable la de los servicios recreativos y de esparcimiento, que decrecieron un 3.4%. Por otro lado, aquellos servicios que mejor resistieron la tormenta fueron los de apoyo a negocios y gestión de residuos, que registraron un ligero crecimiento del 1.8%.
Sin embargo, no todo el panorama es sombrío. El sector primario, que incluye actividades como la agricultura, ganadería, caza y pesca, experimentó un notable crecimiento del 3.6% en mayo, recuperándose de una caída del 6.2% observada el mes anterior. Alejandro Saldaña, economista en jefe de Ve por Más (Bx+), menciona que este avance puede estar impulsado por la manufactura de alimentos, aunque las exportaciones agropecuarias parecen haber perdido fuerza.
En el ámbito de las actividades secundarias, las industrias también mostraron crecimiento, con un incremento mensual del 0.6%. La construcción, en particular, destacó con un crecimiento del 2.8% mensual. Sin embargo, este sector ha enfrentado retos significativos debido a una demanda débil y retrasos en proyectos, agravados por la incertidumbre económica global y los aranceles estadounidenses. Andrés Abadía advierte que la inversión federal en infraestructura ha disminuido un 29.1% anual, marcando su caída más drástica desde el inicio de los registros en 2010.
La información presentada es un reflejo de la situación económica hasta el mes de mayo y puede haber evolucionado desde entonces, modificando el panorama actual. La atención a estos indicadores será clave para evaluar el rumbo que tomará la economía mexicana en el futuro cercano.
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