México y Brasil están en vías de establecer una colaboración estratégica en el sector energético, con el objetivo de explorar petróleo en el Golfo de México. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, recibió una propuesta del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, para que Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petrobras trabajen conjuntamente en la búsqueda de crudo en aguas profundas. Durante una conferencia de prensa, Sheinbaum confirmó que Lula sugirió esta alianza durante una llamada telefónica en marzo, aunque todavía no se ha tomado una decisión final.
Lula, quien destacó la experiencia de Petrobras en la exploración de aguas profundas, planteó que esta colaboración podría beneficiar significativamente a Pemex, que atraviesa un proceso de saneamiento financiero. Esta situación es crítica, ya que la petrolera mexicana se considera la más endeudada del mundo y ha enfrentado restricciones en sus operaciones debido a limitaciones tecnológicas y altos costos de inversión. En este contexto, la reciente reforma energética que permite a Pemex asociarse con compañías privadas podría facilitar su reactivación en el mercado.
Como parte de sus esfuerzos de exploración, Pemex ha comenzado a trabajar en el yacimiento Trión, ubicado a 180 kilómetros del Puerto de Altamira en Tamaulipas. Este proyecto, en asociación con Woodside Energy de Australia, busca perforar a más de 2,500 metros de profundidad. Se espera que el primer barril de petróleo de Trión pueda materializarse en 2028, tras más de una década de trabajo y coordinación técnica.
Por otro lado, aunque Petrobras aún no tiene inversiones en México, su experiencia en la extracción de petróleo en aguas profundas es notable. Desde 2018, la compañía se asocia con Murphy Oil para explorar varios bloques frente a la costa de Luisiana, en Estados Unidos, donde ya ha cimentado su relevancia en el sector.
Brasil, el mayor productor de petróleo de América Latina, genera actualmente aproximadamente 3.95 millones de barriles diarios, con el 70% de su producción proveniente del Presal, una de las áreas con mayores reservas del mundo. Esta abundancia ha impulsado a Petrobras a perfeccionar técnicas de extracción en condiciones desafiantes, lo que podría proporcionar a Pemex el respaldo necesario para mejorar su capacidad en el Golfo de México.
La propuesta de Lula llega en un momento crucial para México, mientras el gobierno trabaja para revitalizar la producción petrolera, que actualmente se sitúa en 1.6 millones de barriles diarios. La aprobación de este posible convenio podría señalar una nueva etapa de cooperación entre ambas naciones en el sector energético, fortaleciendo la posición de Pemex en el competitivo mercado del petróleo.
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