La presidenta Claudia Sheinbaum defendió con firmeza la histórica política exterior mexicana, cimentada en principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos. Durante su conferencia de prensa matutina, enfatizó que, más allá del juicio que se pueda emitir sobre el gobierno venezolano y el chavismo, México no avalará en ninguna circunstancia una intervención extranjera ni el uso de la fuerza para derrocar a un presidente de otro país.
Su argumento se centró en que México no persigue a nadie por sus ideas, promoviendo un ambiente donde el debate público prevalece. Sheinbaum hizo una clara distinción entre criticar a un gobierno y respaldar una intervención internacional, advirtiendo que permitir que una potencia externa utilice la fuerza para derrocar a un mandatario representaría un precedente inaceptable.
La mandataria reafirmó que la soberanía del pueblo venezolano es un asunto que debe ser atendido exclusivamente por ellos, al igual que la soberanía mexicana es responsabilidad de los mexicanos. Afirmó que los problemas internos deben resolverse mediante diálogo y mecanismos pacíficos, evitando las invasiones o presiones armadas.
Además, Sheinbaum destacó que estos principios no son solo convicciones políticas, sino una obligación constitucional del Ejecutivo federal. En su discurso, subrayó que todos los Estados son jurídicamente iguales en el ámbito internacional, independientemente de su tamaño, poder económico o capacidad militar.
La política exterior mexicana se fundamenta en principios constitucionales como la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias y la proscripción del uso de la fuerza. Sheinbaum recordó que estos lineamientos se originan en la Doctrina Estrada, defendida por diversos gobiernos a lo largo de la historia, desde el apoyo de Lázaro Cárdenas a la República Española hasta la participación de México en el Grupo Contadora durante la pacificación de Centroamérica.
A medida que el mundo enfrenta conflictos y tensiones, las declaraciones de la presidenta resaltan una postura de respeto a la soberanía y la autodeterminación, centradas en un enfoque pacífico y dialogante. La postura mexicana puede ser vista como un llamado para que las naciones busquen soluciones a través del entendimiento mutuo, en lugar de recurrir a la fuerza. A medida que esta política se despliega en el escenario internacional, sus principios y su implementación continuarán siendo objeto de análisis y debate.
(Actualización: los datos corresponden a la fecha de 2026-01-06.)
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